La vida de Benito Juárez, considerado uno de los personajes más influyentes de la historia de México, está llena de episodios poco conocidos que reflejan tanto su origen humilde como su firme convicción política. Nacido el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, en la sierra de Oaxaca, Juárez quedó huérfano desde muy pequeño y pasó parte de su infancia en condiciones de pobreza. A los 12 años decidió abandonar su comunidad y caminar hasta la ciudad de Oaxaca en busca de mejores oportunidades, donde comenzó a trabajar como sirviente mientras aprendía español, ya que su lengua materna era el zapoteco.
A pesar de esas dificultades, Juárez logró abrirse camino en el mundo académico. Estudió en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde en 1834 se convirtió en el primer estudiante en obtener el título de abogado en esa institución. Además de hablar zapoteco y español, dominaba el latín y tenía conocimientos de francés e inglés, lo que lo convirtió en un político y jurista con una sólida formación intelectual.
Su trayectoria política lo llevó a convertirse en presidente de México durante uno de los periodos más turbulentos del país. Gobernó durante 14 años, siendo reconocido como el primer presidente indígena de México y uno de los mandatarios con mayor permanencia en el cargo. Durante su gobierno impulsó las Leyes de Reforma, un conjunto de medidas que consolidaron el Estado laico y separaron la Iglesia del poder político, transformando de manera profunda las instituciones del país.
Sin embargo, su vida también estuvo marcada por persecuciones y exilios. Durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna, Juárez fue encarcelado en la fortaleza de San Juan de Ulúa y posteriormente desterrado a Cuba, experiencia que fortaleció su postura política frente a los gobiernos autoritarios.
Entre las curiosidades que rodean su figura destaca su baja estatura, pues aunque se doce que medía 1.37 metros, historiadores han documentado que en realidad medía 1.55. También se sabe que era un apasionado de la lectura, especialmente de la poesía épica y el teatro clásico, y que disfrutaba de algunos gustos refinados como el chocolate, las nieves y vinos europeos como el de Burdeos o el jerez.
Una de las frases más conocidas que se le atribuyen, “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, tiene su inspiración en las ideas del filósofo alemán Immanuel Kant, particularmente en su obra La paz perpetua.
La influencia de Juárez trascendió incluso fuera de México. Se cuenta que los padres del líder italiano Benito Mussolini admiraban tanto al presidente mexicano que decidieron ponerle su mismo nombre a su hijo. Hoy, más de un siglo después de su muerte en 1872, Benito Juárez sigue siendo recordado como el “Benemérito de las Américas”, símbolo de resistencia, legalidad y defensa de la soberanía nacional. 🇲🇽
