Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaboración
De alguna manera hubo la posibilidad de tener injerencia, opinión y en ocasiones asesorías durante la gestión de seis ejecutivos estatales que de diferentes filiaciones partidistas confiaron en mi trabajo que permite tener una versión de su actuación, de sus logros, de sus yerros, de sus filias y fobias así como una retrospectiva para contrastar sus actuaciones con los grupos que actualmente administran el bien común en base al sufragio cada vez menor de los electores así como el desempeño de sus empleados de todos los niveles. Resulta no solo ingenuo o fuera de lugar pensar o esperar ya no una auto crítica abierta de quienes están en el poder si no al menos reconocer mínimamente sus errores y así tenemos desde moderadas posiciones de auto elogio hasta verdaderas declaraciones francamente ofensivas y que llaman a coraje o a deslinde crítico que no pocas veces se transforman en anécdotas jocosos y ahora en las inefables redes sociales en memes ofensivos, descarnados y celebrados por miles de internautas en menos que los que deberían gobernar salen con otras de sus inefables declaraciones.
Aun así, la experiencia a la que me refiero de inicio de esta colaboración me mostró un ciclo terrible de los estilos de gobernar en que los tres primeros años de los diferentes sexenios los ejecutivos, uno más otros menos, se ocupan en tratar de escuchar y saber cómo la población los está tomando, casi en automático al primer minuto del cuarto año no solo evitan las opiniones diferentes de sus colaboradores que se atreven a expresarlas, sino que con el coro de incondicionales con sus propios intereses futuristas rechazan, condenan y reprimen a quienes osan opinar en contrario. Por supuesto que aunque el entorno y la realidad actuales son algo diferentes a los de los últimos seis sexenios, Oaxaca guarda y aun ha aumentado ciertas características que si bien requieren formas novedosas y actualizadas de enfrentarlas y abordarlas, el grupo responsable de dar respuestas eficaces y eficientes parecería que cada vez se pauperiza más y más y paradójicamente se enriquecen sus miembros más cercanos a quien toma las decisiones cumpliendo una de sus promesas de sacar de la pobreza que en este caso es a unos cuantos.
Me parece que aun en este sombrío y adverso panorama para la mayoría, podemos aspirar a que primero con el reconocimiento de lo que realmente estamos viviendo en nuestra entidad y también sobre todo con la participación de todas y todos desde los espacios en que nos desenvolvemos y participamos de la vida cotidiana en muchos de sus ámbitos, aspiraremos a ir venciendo los índices ignominiosos que por años hemos padecido en materia de pobreza, rezagos, omisiones, olvido, corrupción, improvisación, ocurrencias, nepotismo, modas sexenales y ahora como si algo nos faltara el predominio creciente del crimen organizado en al menos cuatro de las regiones más importantes de nuestro estado y que a pesar de las declaraciones festivas aludidas líneas arriba, acaban de darnos demostraciones violentas y de predominio y que a pesar de la presencia de la fuerzas policiales y militares continúan y crecen como la secuela de crímenes y homicidios que en uno de los recientes días nos colocó en la cima de los delitos de ese tipo a nivel nacional con 7 asesinatos en un solo día. NO, la pobreza no solo no disminuye, sino que de acuerdo a los datos recientes del INEGI ha crecido tanto en la pobreza básica como la extrema en más de un dígito que ubica a 75 municipios oaxaqueños a la zaga y 5 de ellos en los primeros lugares a nivel nacional en pobreza extrema.
NO, no tenemos la quinta posición nacional de seguridad, sino que estamos dentro de los primeros diez estados de la república con los mayores índices de criminalidad en homicidios, feminicidios, desapariciones, secuestros, cobro de piso, tráfico de migrantes y estupefacientes que solo baste mencionar la reciente captura de una avioneta en la región del Istmo con una carga significativa de droga como se consignó en la prensa nacional y local y celebrada por la secretaría nacional de seguridad. No, no ceden los bloqueos, tomas, retenciones como la más reciente del titular nacional de la dependencia del ramo agrario, las manifestaciones por demandas y requerimientos no atendidos por años y en esta administración, como tampoco ha habido algún beneficio significativo por el cacareado y publicitado hasta el hartazgo transístmico que ni transporta pasajeros ni carga comercial de impacto salvo glorias momentáneas y espontaneas con boletines reciclados de supuestos resultados esperados en ¡treinta años!
Sí, sí hay un clima de ingobernabilidad creciente, se sigue administrando la pobreza, la inseguridad y crecen sin que hasta ahora haya algún espacio para sumar esfuerzos y en cambio el futurismo sucesorio está a todo lo que da, caníbal y fratricida que como decía don marquesote: Estamos jodidos todos ustedes.
