A pesar de las críticas, de las miradas despectivas y del temor familiar, Pavel de los Santos sonríe cada mañana, se siente en paz con su homosexualidad y no tiene barreras para expresar cada sentimiento que impera en su alma.
"Muchos están encerrados en un closet oscuro, si te aceptas y estás consciente de quién eres y estás seguro... no te importará que los demás no lo hagan, que no te acepten", afirma sonriente el joven oaxaqueño de 19 años de edad.
Pavel contagia alegría; se describe a sí mismo como una persona divertida, positiva y sensible.
Siempre trato de encontrarle el lado positivo a todas las situaciones, así todo mejora, todo va bien, tengo sentimientos muy fuertes en mi día a día, en todo lo que hago
Pavel disfruta ahora su homosexualidad, y aunque recuerda que desde niño tenía gustos diferentes a sus compañeros, admite que "a veces sentía rechazo hacia las personas homosexuales, pero era por lo mismo que uno no se libera de la forma de pensar que desde chico tratan de imponerte."
La familia
Refiere que aunque su familia tolera sus preferencias, existe un pensamiento machista que, en ocasiones, sale a relucir y amenaza con tambalear su estado de ánimo, pero se mantiene firme en su orientación sexual.
"Siento que he pasado incluso sobre mi familia para aceptarme y sentirme bien conmigo mismo, la verdad es que si la gente te quiere te va a aceptar", explica.
Detalla que cuando se sintió seguro de ser homosexual, buscó apoyo en la comunidad LGBT de Oaxaca; empero, no obtuvo lo que esperaba.
Piensas que rodearte de personas en tu misma situación te va a ayudar a entender más, sin embargo no fue así, no conservo ninguna amistad con ellos, deja mucho que desear la comunidad de aquí, todos se conocen, se desvirtúan, no es un apoyo, es un grupo de crítica y de chismes
Pavel ha recibido miradas de rechazo, expresiones "de asco", lamenta; cuestiona la mentalidad de la sociedad oaxaqueña, pues es fiel a la creencia de que " hace más daño un ladrón que una pareja que expresa su amor en la calle"
Convencido de su seguridad y de la importancia de no callar sentimientos ni gusto alguno, Pavel exhorta a toda persona a decidir y "ser libre"; considera que las críticas hay que tomarlas de quien vienen y expone que "todos somos iguales, todos tenemos derecho a ser felices."
Por último, el joven oaxaqueño comparte que el quererse uno mismo es parte fundamental de sentirse pleno, aceptarse y valorar cada muestra de afecto, venga de quien venga.
"Los sentimientos deben mostrarse todos los días a todas las personas porque mañana puede ser tarde", refiere.
