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“Pbro. Facundo Cruz Sánchez, 30 años de Sacerdocio”

El padre Facundo Cruz Sánchez en un retrato conmemorativo por sus 30 años de sacerdocio, celebrando tres décadas de servicio religioso.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Lubia Esperanza Amador

El 27 de noviembre de 1957, en Santa Cruz Yagavila, Ixtlán Oaxaca nació Facundo Cruz Sánchez, el primero de los cinco hijos del matrimonio formado por don Esteban Cruz Méndez y doña Juventina Sánchez Sánchez (†). Recibió el Bautismo el 30 de enero de 1958, por el Sacerdote José Pacheco (†); la Confirmación, el 8 de abril de 1972, por el Sr. Arzobispo Mons. Ernesto Corripio Ahumada; la Primera Comunión el 20 de abril de 1976, en la Capilla de la Escuela de Evangelización y Catequesis, situada en Viguera Oaxaca. 

Estudió la primaria y la secundaria abiertas, y la preparatoria escolarizada en la Ciudad de Oaxaca. Posteriormente estudió la etapa de Filosofía y Teología en el Seminario de Cristo Rey, en Texcoco, en el Edo. de México. Recibió la ordenación Diaconal el 23 de enero de 1995 por Mons. Héctor González Martínez en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz, Hacienda Blanca, Oaxaca; quien también lo ordenó sacerdote el 3 de febrero de 1996, en su pueblo natal; de igual manera, le impusieron las manos mons. Miguel Ángel Alba Díaz (†), obispo auxiliar de Antequera y mons. Bartolomé Carrasco Briseño (†), arzobispo emérito de Oaxaca; contando con una numerosa participación de sacerdotes de la Sociedad del Verbo Divino (SVD) de México.

A lo largo de su Ministerio ha desempeñado los siguientes oficios: recién ordenado sacerdote estuvo apoyando un tiempo en la Basílica de la Soledad y en la Parroquia de la Merced. En 1997 su primera parroquia fue San Francisco Cajonos, Oaxaca tocándole promover la causa para la beatificación de los fiscales Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, que fueron martirizados el 16 de septiembre de 1700. En el año 2001 fue párroco de Santiago Zoochila, Oaxaca. En 2005 fue vicario parroquial de Santa María de la Asunción, Tlaxiaco Oaxaca. En 2007 estuvo apoyando en el Santuario de la Inmaculada de Juquila y en la comunidad de La Ciénega, Zimatlán de Álvarez, Oaxaca. En 2013 fue vicario parroquial de Santa María de la Natividad, Zaachila, Oaxaca; donde fundó la Banda filarmónica “Resplandor Zaachileño”. En 2018 fue vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen Alto, Oaxaca. De 2021 a 2023, fue párroco de San Martín de Porres, Indeco, Xoxocotlán. El 17 de agosto del 2023 fue nombrado párroco de San Juan Evangelista Coatecas Altas, donde actualmente desempeña su Servicio Ministerial.

Sus padres y abuelos maternos le inculcaron la fe católica. De adolescente, el padre Manolo, SVD, lo invitó a tomar un curso de formación de catequistas en Viguera, hablándole muy bonito de Jesús de Nazaret, como nuestro salvador y amigo; el joven Facundo le dijo que lo pensaría y lo comentaría con sus padres; así lo hizo y sus papás le dijeron que, si le gustaba, podía ir y aprovechar para conocer la Ciudad de Oaxaca. Así fue como con mucha alegría buscó al Sacerdote para decirle que sí tomaría el curso, del cual, el mismo Sacerdote sufragó los gastos; dicho curso se desarrolló de febrero a abril de 1976, y no fue una estancia fácil, muchos de los jovencitos sentían tristeza porque era la primera vez que se ausentaban de su comunidad natal, sobre todo era difícil asimilar los contenidos que los Sacerdotes compartían sobre la Revelación, la Biblia, la Cristología, la Pedagogía, Liturgia, Sacramentos; además que rezaban Laudes, Vísperas y Completas, reflexionaban el Evangelio del día por grupos, etc. 

Concluyendo el curso intensivo, los jóvenes recibieron una credencial que los identificaba como catequistas en su comunidad; y volvieron a ella a brindar su servicio en la catequesis de Primera Comunión para niños. En esa época, el Sacerdote lo animó mucho y le brindó su respaldo para poder dirigirse al pueblo. 

En una de las ocasiones en que estaba delante del Sagrario, escuchó una voz que le decía: “Facundoooo te necesitooooo”; él miró para ambos lados del templo y salió corriendo, prefiriendo hacer su oración en el atrio; y tuvo la idea de tomar una piedra, escarbar y enterrarla como signo de un compromiso que debe cumplir con fidelidad, diciéndole a Dios: “Sí, Señor, aquí estoy, quiero y acepto ser tu servidor”. Recuerda que empezó a llorar con mucho sentimiento y con temor de que sus compañeros lo vieran llorando. Realmente esa fue una experiencia inenarrable, solo puede decirnos que fue maravilloso y misterioso. 

Si Dios permite, la próxima semana estaremos compartiéndoles una segunda parte de la semblanza del Padre Facundo, quien tiene experiencias muy significativas que continuar compartiéndonos. 

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