Mientras gran parte del país enfrenta una disminución en los envíos de dinero desde el extranjero, Oaxaca cerró el tercer trimestre con un comportamiento contrario a la tendencia nacional: las remesas enviadas a la entidad aumentaron 52.5 millones de dólares, según datos del Banco de México. El incremento es especialmente relevante porque estos recursos representan 10.3% del Producto Interno Bruto estatal, una de las proporciones más altas del país y un pilar para miles de hogares, particularmente aquellos con menores ingresos.
Especialistas señalan que la dependencia económica de Oaxaca respecto a las remesas coloca al estado en una posición vulnerable frente a cualquier variación en los flujos migratorios o en la economía estadounidense; sin embargo, el crecimiento registrado este año ofrece un respiro para las familias que dependen de estos envíos para cubrir gastos básicos como alimentación, educación y salud. El repunte en Oaxaca, junto con el observado en Chiapas y Guerrero —entidades con niveles similares de dependencia— muestra que, pese a la desaceleración global de remesas, en la región sur persiste un flujo sostenido que continúa sosteniendo el consumo local y la estabilidad financiera de miles de hogares.
