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Oaxaca diverso

Una colorida y diversa calle del centro histórico de Oaxaca, con su arquitectura colonial y ambiente vibrante que representa la riqueza cultural de la ciudad.
Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaborador  

Como si los últimos sucesos que tienen que ver con la forma de administrar el bien común fueran extraordinarios o nunca vistos, en los días aciagos que vivimos la polarización entre unos y otros se manifiesta por doquier y los mismo unos celebran lo que clasifican como “un triunfo” que otros señalan las ilegalidades, formas de usufructuar el poder público, la demanda urgente porque se termina antes del periodo legal este sexenio o al menos haya un giro contundente tanto del personal que son empleados del ejecutivo como sobre todo en la forma y el fondo como en el manejo de los recursos públicos, las políticas, estrategias y acciones para terminar o al menos disminuir significativamente la violencia, la inseguridad, los feminicidios, el cobro de piso, la expansión del crimen organizado por el territorio estatal, la falta de medicamentos, equipamiento de las clínicas y cobertura de las poblaciones rurales y urbanas con el personal necesario, así como la creación de empleos, la tolerancia a los diferentes y el respeto a la pluralidad ideológica, social y cultural. Administraciones sexenales de medio pelo, de prepotencia y represión, pillaje y malversación de recursos públicos en la más completa impunidad, intentonas populistas, folclorización de un mítico e idealizado origen indígena, así como también intentos y logros sobre todo en bienestar social como la hoy maltrecha super carretera hacia ciudad de Mexico, la modernización de aspectos de la administración pública, leyes y disposiciones de avanzada para el reconocimiento y respeto de los Pueblos y Comunidades.

Como sucede en el ámbito nacional hemos experimentado cambios que inciden en las formas de gobernar, en programas y acciones que salvo casos contados suelen ser imitaciones de las políticas federales que convierten a los gobernantes locales en cajas de resonancia burdas con adopciones de conceptos ideológicos, verbales, poses y zalamerías que junto a las formas e inclinaciones personales de quien gobierna llagan a convertirse en una comedia tragicómica o de plena intrascendencia que abona a la abulia, la omisión y la no participación de la población tan característica y causante de los malos gobiernos. Posiciones bastante usadas y conocidas por la población que van desde el que “roben, pero hagan algo”, para que votar si todo ya están arreglado, “a mi eso de la política no me interesa”, al final todo sigue igual, “a mi que no me afecten y que hagan lo que quieran”, “si todos lo hacen por qué no yo” y otros tantos usos y costumbres que hemos normalizado para ser responsables del estado deplorable de cosas que hoy padecemos.               

Aún con este panorama adverso las posiciones diferentes al grupo en el poder se expresan por un lado en exponerlas de una u otra manera a la opinión pública y también para documentar nuestro pesimismo en acciones violentas, movilizaciones, bloqueos, agresiones, inobservancia de la leyes y disposiciones para la coexistencia social que junto al cada vez mayor predominio del crimen organizado y sus acciones que afectan a la población sin distingo de condición económica, creencias o ideologías pintan un panorama poco halagüeño en lo inmediato y en futuro próximo. Por lo que podemos observar pareciera que quienes tienen la encomienda ya sea por el voto o por la designación para ejercer la administración pública o no se percatan de este panorama o lo obvian en beneficio de sus intereses personales y del grupo que los sostienen acercándonos peligrosamente al crecimiento de la ingobernabilidad y la prevalencia de los malos y de sus adláteres tanto de la sociedad civil y sobre todo de los gobiernos en turno.

Al menos en Oaxaca es urgente y prioritario dar respuestas mínimas y no pocas veces contundentes a la violencia, a los crímenes e ilícitos que se multiplican a diario, a la persecución de quienes piensan y sostienen posiciones diferentes, a las formas explicitas o encubiertas de perseguir a los medios de comunicación y comunicadores, dar respuestas concretas a los grandes rezagos de la población estatal y sobre todo a los que más lo necesitan con la concurrencia de empleados que conozcan y aporten para ellos más allá de las cuotas y cuates que por desgracia prevalecen.

Sobre todo hay que abonar a la suma de voluntades y acciones en la diferencia por Oaxaca y su gente, si los gobernantes lo hacen mal le va mal a casi todos salvo a quienes gozan o usurpan del poder popular y que de la noche a la mañana se convierten en los nuevos ricos hoy mas que antes de manera tan explicita que cumplen aquel adagio que hay dos cosas que nos se pueden ocultar:  La torpeza y el dinero mal habido que los hace magnates de la pobreza y codiciosos perennes de los dineros públicos y gustos estrafalarios a imagen y semejanza de los grandes capos: O mejoramos todos o todo nos hundimos.

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