Oaxaca es uno de los estados del país en mayor vulnerabilidad a los efectos de la inflación actual por lo que es necesaria la aplicación de programas de emergencias para evitar que las consecuencias sean mayores, señaló la economista, Ana Luz Ramos Soto.
“Oaxaca será una de las entidades más golpeadas por la desigualdad que arrastramos desde décadas atrás. Oaxaca tiene un retraso económico desde los años 70 y en las políticas públicas. Nos afecta más, sí, porque no producimos, vivimos del turismo, porque somos una economía terciaria, pero del sector informal, casi el 70 por ciento y vamos a ver un incremento, tanto de esto como de la pobreza, el desempleo, salarios raquíticos y crecimiento mediocre de la economía”, destacó.
La también catedrática de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), recordó que el fenómeno inflacionario a la par de la pérdida del poder adquisitivo ya se veía venir. El no haber implementado programas para enfrentarlo va a ahondar más la precariedad de las familias, dijo.
“Sabíamos y advertíamos que iba a ver una pérdida del poder adquisitivo por esta alza de precios en los productos básicos, precisamente por el incremento del gas y de la gasolina. También advertimos del aumento en la pobreza laboral; en los hogares, con el salario que perciben no logran cubrir sus necesidades básicas. Las acciones y las estrategias al inicio de la pandemia no fueron las adecuadas para poder controlar esto que estamos viviendo”, subrayó.
Ramos Soto indicó que en este contexto de incrementos en los productos de primera necesidad como el gas LP, las tortillas, el pan, entre otros productos, los gobiernos tendrían que aplicar un plan emergente, y desde las familias crear estrategias de autoproducción y consumo local.
“Trabajar la economía circular, tener economía de traspatio, incentivar a la gente del campo porque somos una economía dependentista, no generamos productos para satisfacer las necesidades básicas”.
De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor que emite el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en ese lapso la inflación acumulada para la ciudad de Oaxaca fue de 6.435 por ciento.
De todos los productos que son monitoreados, el Inegi detectó que el alza más importante fue en el gas LP, con un 42.749 por ciento. Para el caso de la tortilla de maíz fue de 12.829; en aceites y grasas vegetales comestibles un alza del 26.94 por ciento; pan de caja 12.585 y refrescos 10.099 por ciento.
Dentro de la canasta básica, los antes mencionados son los que tienen mayor consumo dentro de las familias oaxaqueñas hecho que ha impactado en el gasto familiar y obligado a buscar formas de substituir los productos o prescindir de ellos.
"Nos afecta más, sí, porque no producimos, vivimos del turismo, porque somos una economía terciaria, pero del sector informal".
Ana Luz Ramos Soto, Economista.
