En un ambiente vibrante, parajes bailaron al compás de la música, mostrando la elegancia y la pasión que caracterizan al danzón. Fue sábado donde la tradición y la alegría se encontraron, reuniendo a bailarines y espectadores en una celebración que deleitó a todos.
El Zócalo se transformó en la pista de baile perfecta, y la participación de la gente demostró una vez más el amor por el danzón en Oaxaca.
