México es un país urbano y sus ciudades han crecido de manera desordenada y desigual, hoy 8 de cada 10 mexicanos viven en la ciudades y 6 de cada 10 viven en zonas metropolitana, lo que sin duda es un enorme reto para una política nacional, pero fundamentalmente una política municipal y metropolitana, porque es en los municipios donde están las facultades más importantes en materia de uso de suelo y de desarrollo urbano, sostuvo la titular de la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga.
Al inaugurar el Encuentro Anual Iberoamericano sobre la Movilidad para la Convivencia, que se llevó a cabo en el teatro Macedonio Alcalá, manifestó que por esa razón se creó la Sedatu, con el objetivo de poner en marcha una nueva política nacional de vivienda.
“Porque no podemos pensar en un nueva estrategia de movilidad si la gente vive a horas de donde trabaja, si la gente invierte una parte muy importante de su tiempo en transportarse a su trabajo; ésas no son ciudades productivas, ésas no son ciudades que ponen en el centro a los seres humanos”.
La ciudad como patrimonio
Expresó que así mismo se trabaja en recuperar la visión de la ciudad como bien público, como patrimonio de quienes las habitan, “poniendo en el centro el enfoque de derechos y particularmente el derecho a la ciudad, el derecho que tenemos todos a disfrutar plenamente de nuestras ciudades, de vivirlas, caminarlas, a sentirnos seguros y sobre todo incluidos, ser parte de estos espacios urbanos”.
Dijo que a partir de esta nueva política de vivienda también se ha pensado que no se trata solo de construir viviendas, sino de construir ciudades y que la vivienda en lugar de ser un elemento desordenador del desarrollo urbano, tiene que convertirse en un elemento ordenador y pensarse como un colectivo en el que tiene que haber equipamiento, servicios y todos los bienes necesarios para garantizar un bienestar y la prosperidad.
“En este gobierno es cuando se reforma la ley de asentamientos humanos, ordenamiento territorial y desarrollo urbano, que tenía 40 años de vigencia y no correspondía a esta época, porque el siglo XX mexicano fue el siglo de la reforma agraria y el siglo XXI tiene que ser el siglo de la reforma urbana”.
Robles Berlanga informó que además se están generando índices de prosperidad urbana en 300 ciudades del país, en coordinación con ONU-Hábitat, donde se está manejando ya el manual de calles con las autoridades municipales, “en esta acción de movilidad pensando en el peatón, en las personas, poniendo en el centro de la ciudad no al automóvil, sino a las personas, a los ciudadanos, en una visión de accesibilidad universal”.
Subrayó que la ley de asentamientos humanos mandata el rediseño de calles, a fin de que sean apropiadas por los peatones y ciudadanos que en ellas habitan, pensando también en una perspectiva de la movilidad de género, porque las mujeres no utilizan las calles como los varones y desde una lógica de inclusión social
