Tomate, cebolla, papa y limón son algunos de los productos que son ofrecidos a un precio mucho menor por los comerciantes del mercado de abastos en comparación con las tiendas departamentales. Por ejemplo, la cebolla se vende en 18 pesos el kilo en la central de abastos, mientras Soriana la ofrece en 22 y 24 pesos; la papa, que se oferta a 12 por los comerciantes, en los supermercados llega a costar 20 pesos.
“Ellos (las empresas) tienen el poder único de compra. Imaginemos un monopolio invertido, así que mientras que en un monopolio sólo hay un vendedor y los compradores tienen que comprar a ese precio; en un monopsonio sólo hay un comprador y esto hace que muchos campesinos tengan que vender sus cosechas a precios muy bajos ya que de otra forma se arriesgan a perderla si no encuentran comprador. Mientras que los mercados de abastos trabajan con un esquema de intermediarios que compran a los campesinos y estos revenden. Así que casi siempre los campesinos pequeños son los que pierden", explica Luis Ángel Martínez Ramírez, economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
Alimentos de la canasta básica como el huevo, se encuentra en el mercado de abastos en 45 pesos el cono, mientras que en Soriana cuesta 52; carnes como el tasajo o cecina se venden entre 110 y 120 pesos por los comerciantes, a diferencia de las supermercados que lo ofertan hasta en 175 pesos.
Sin embargo, las tiendas de autoservicio –que ofrecen más caras las frutas y verduras- son mucho más visitadas, ya sea por la cercanía, la limpieza, o las facilidades de pago.
“Hay una batalla entre los mercados tradicionales de abasto contra los modernos malls; estos últimos se han adaptado mejor a los nuevos estilos de vida ya que encuentras productores de temporal o no temporal a precios más constantes durante el año. En Oaxaca no se tienen sistemas de riego y por tanto agua, que debería estarse enfocando en frutas y leguminosas.” manifestó Martínez Ramírez.
