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Lenta reconstrucción, reconoce Peña

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

El reto de limpiar el escombro de las viviendas dañadas por el sismo del 7 de septiembre en Chiapas y Oaxaca superó las previsiones de reconstrucción, argumentó el Presidente Enrique Peña Nieto.


El mandatario había previsto que para Año Nuevo los habitantes de los 130 municipios afectados en ambos estados que perdieron sus viviendas ya estarían en su hogar reconstruido, aunque reconoció que se podría tardar más.


"Pensé que podría ser más rápido y no lo ha sido, ni tan fácil. Limpiar los terrenos sí ha significado un gran reto, sobre todo traer la maquinaria.


"Nos faltan dos meses (para Año Nuevo), en dos meses estaremos muy avanzados, no puedo asegurar que tengamos todas las casas ya construidas, sobre todo por lo que significó, no el retraso, sino el reto que fue mayor a lo que yo imaginaba que fue la limpieza de terrenos", afirmó.


Tan sólo en Chiapas, explicó, se movilizaron cerca de 500 máquinas, entre las contratadas por el Gobierno federal y las donaciones de empresas.


En esta entidad, de las 58 mil viviendas afectadas, 17 mil debieron ser derrumbadas. En Oaxaca, de 60 mil casas afectadas, 20 mil se derribaron.


En Juchitán, ejemplificó Peña, deben tirarse siete mil casas y apenas llevan la mitad.


"Sí está representando un gran reto. No era nada más llegar y traer tabiques y varillas, había que limpiar primero", reconoció.


A 53 días del temblor de magnitud 8.2, esta comunidad comienza a tener otra fisonomía.


Peña la visitó el 11 de septiembre, cuando no se podía ni caminar por el derrumbe de viviendas, y ahora se mezclan los terrenos baldíos con casas de diferentes materiales a punto de concluirse.


El Presidente entregó las llaves de una vivienda en obra negra, construida por una organización civil en 11 días, a la Familia Solís. Es un inmueble de 45 metros cuadrados para dos personas.


Los reclamos


Tal como sucedió en Oaxaca hace unos días, al Presidente le pidieron un nuevo censo de afectados, pues algunos habitantes se dicen excluidos.


Ante cientos de lugareños, Peña pidió que levantaran la mano quienes fueron censados y recibió un "¡no!" de decenas de lugareños.


"No me digan eso, fueron visitadas", atajó el mexiquense, sin embargo, de nuevo recibió un "¡no!" de la gente.


Argumentó que quienes tuvieron daños por réplicas debían ir a las mesas de atención.


Durante su recorrido, una mujer le platicó al mandatario que su bebé nació el 30 de septiembre y, al no tener casa, vive en en el jardín local hasta tener su nueva vivienda.


Por ello, le anunció, su hijo se llamará Enrique.


Otra pequeña de 8 años tomó el micrófono para solicitar a sus vecinos respetar al Presidente.


"A mí me dan casi ganas de llorar cuando veo todas las cosas y él está ayudando, él manda despensas, él hace las casas, manda para que las hagan, así que yo quiero más respeto para él", exhortó a cientos de habitantes, que respondieron con aplausos y risas.

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