La llegada de febrero no ahuyentó la temible cuesta de enero. De acuerdo con la economista Ana Luz Ramos Soto, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de las familias mantendrá un escenario económicamente complicado.
La prolongación de la cuesta de enero es un fenómeno que viene ocurriendo al menos en los últimos tres años, señaló la también catedrática de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
Ramos Soto, señaló que, aunque algunos indicadores señalan que la inflación ha bajado entre 1 y 2 puntos, ésto no se ve reflejado porque las familias han perdido poder adquisitivo debido a los bajos salarios y al desempleo.
El panorama futuro -agregó- no resulta optimista. “Podría haber un descontento social por la incertidumbre política y económica que existe, a eso hay que agregar que cada vez estamos más vulnerables ante la delincuencia”, declaró.
Otro elemento importante a destacar -añadió- es el fortalecimiento de la economía de Estados Unidos reflejada en el incremento en el precio del dólar.
En la cadena de impactos -abundó- las dificultades económicas que enfrentan las familias consecuentemente tienen un impacto en los pequeños comercios.
“Podemos ver los negocios que están casi vacíos, no vemos mucho movimiento económico. Las grandes empresas que vinieron a asentarse en la capital son las que están moviendo dinero pero no es de la ciudadanía en general sino de la clase burocrática que tiene vales de despensa, que tiene asegurado su sueldo”.
Ramos Soto, también coordinadora de la Agencia de Desarrollo Integral (ADI) de la UABJO y recientemente galardonada con el premio EDUCA 2017, otorgado por la Organización Continental de Excelencia Educativa (ORCODEE), con sede en Lima, Perú, consideró que al difícil panorama económico podría sumarse también el desempleo y el crecimiento de empleos de baja rentabilidad, es decir que no ofrecen prestaciones y que otorgan bajos sueldos.
