Por Josué Ruiz
Con alegría y jubilo se vivió el Jubileo del Mundo Educativo el pasado sábado ocho de noviembre de 2025, comenzando en punto de las nueve horas en el Templo de la Compañía de Jesús, y concluyendo en la Catedral Metropolitana, bajo el lema “La educación es un acto de esperanza”. Pero antes de continuar, un paréntesis sobre cómo llegamos a este día; nos ayudará a comprender la trascendencia de este evento.
La Iglesia vive en este año 2025 su Jubileo ordinario; cada Jubileo se vive siguiendo un enfoque específico que el Papa enuncia con un lema; para este Jubileo, el Papa Francisco eligió el lema “Peregrinos de la Esperanza”. Los Jubileos, como se ha comentado en otros momentos, son un tiempo de gracia para reconciliarnos con Dios, con el prójimo, con la naturaleza y con nosotros mismos; esto es, para reestablecer las relaciones heridas o fracturadas en nuestra vida y comenzar de nuevo sin contrapesos.
Es por ello que, siguiendo el calendario de Jubileos, don Pedro Vázquez Villalobos, Arzobispo de Antequera, convocó en su circular del treinta de septiembre de 2025, a todos los maestros y maestras a vivir el Jubileo del Mundo Educativo. Así mismo, propuso como lema para este jubileo, el título del mensaje que el Papa Francisco dirigió a los participantes del Simposio para el lanzamiento de la Misión 4.7 y del Pacto Mundial sobre la Educación (16 de diciembre de 2020) en el Vaticano: “La educación es un acto de esperanza”.
Estas palabras marcaron el camino y el sentido espiritual de los preparativos para la celebración de este Jubileo y se convirtieron, al mismo tiempo, en misión para los diferentes agentes educativos. De ahí que, el primer paso fue la convocatoria para dar a conocer el Jubileo de la Educación, la cual estuvo a cargo del Pbro. Lorenzo Fanelli de Lido, Encargado de la Dimensión de Educación y Cultura de la Arquidiócesis, quien reunió en la Casa Episcopal a docentes y directivos de diferentes instituciones educativas. En esta reunión, se contó con la distinguida presencia de Mons. Pedro Vázquez, quien exhortó a los presentes a convertirse en agentes educativos de esperanza, viviendo esta virtud en todos los ámbitos del quehacer educativo.
Como fruto de esta reunión, quedó conformada la comisión de preparación para el Jubileo, con docentes, administrativos y directores de las distintas instituciones educativas que generosamente ofrecieron su tiempo para reunirse semana a semana y elaborar el programa de actividades de preparación y celebración de este Jubileo. La primera de ellas fue la realización del conversatorio virtual “La esperanza: dimensión humana y virtud teologal”, donde se contó con la participación del Dr. Luis Ignacio Salgado Fernández (rector de la Universidad La Salle Oaxaca) y del Dr. Pedro Ojeda Garrido (catedrático de la Universidad Anáhuac Oaxaca), quienes de manera muy comprensible expusieron a los docentes participantes, cómo hacer de la educación un acto de esperanza.
Posteriormente, se realizaron, en colaboración con la Comisión de Comunicaciones de la Arquidiócesis, las publicaciones en redes sociales, que consistieron en invitaciones en video por parte de Mons. Pedro Vázquez, publicaciones en Facebook e Instagram de las escuelas, institutos y colegios que se sumaron a la difusión del Jubileo de la Educación.
Así, llegado el día, desde muy temprano se dieron cita los asistentes a la Jornada Jubilar, la cual comenzó en punto de las nueve horas, con una reflexión a cargo del Pbro. Carlos Sandoval Rangel, responsable de las Dimensiones de Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM; al concluir, tres docentes compartieron sus testimonios como profesionales de la educación, enfatizando la importancia de la esperanza en el quehacer educativo con los niños, jóvenes y adultos; para cerrar este momento, se rezó con todos los presentes la oración del Jubileo.
La jornada continuó con la peregrinación por el primer cuadro de la ciudad. Al frente de la peregrinación participaron Mons. Pedro y los presbíteros Lorenzo Fanelli, Carlos Sandoval y Manuel Frutos, LC. La peregrinación llegó a la Catedral un poco antes de las once de la mañana y los profesores ingresaron al recinto para esperar el comienzo de la Celebración Eucarística.
Monseñor Pedro Vázquez presidió la Eucaristía, acompañado de cinco presbíteros concelebrantes; en su homilía invitó «a todos los educadores a dedicar unos momentos a reflexionar sobre su papel y el valor de su contribución diaria, recordando la importancia de su misión educativa» (Homilía, 2); y, así mismo, encomendó al equipo de la Dimensión Pastoral para la Educación y la Cultura de la Arquidiócesis, organizar «jornadas de estudio con la participación de ustedes, para que profundicen en las enseñanzas y directrices que da el Papa en este importantísimo campo de la educación» (Id., 5).
Todo este tiempo de preparación y de vivencia del Jubileo, ha sido un impulso para animar, fortalecer y proyectar la Pastoral educativa en la Arquidiócesis. Los obispos de Antequera desean acompañar a todos los educadores en su labor educativa, la Iglesia que peregrina en Oaxaca quiere ser protagonista no espectadora en los procesos de la educación en Oaxaca, quiere ser constructora de paz y reconciliación en nuestro Estado de Oaxaca; y todo ello con la gracia siempre presente de Dios.
