Oaxaca.- “¡Se calla! ¡No me falte al respeto, porque si no, yo también le falto el respeto!”. El iracundo funcionario inició así una reunión con vecinos de colonias aledañas al cerro del Fortín, para “socializar” la cuarta etapa del proyecto del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO).
A las 19:00 horas del martes, medio centenar de vecinos esperaba impaciente a representantes de la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (Styde) y del Fideicomiso para el Desarrollo Logístico de Oaxaca (Fidelo).
El motivo, la presentación de los trabajos de remozamiento de fachadas y escalinatas que conducen de la calle de Crespo hacia el auditorio “Guelaguetza”.
Quince minutos después, con resistencias y ocultando su nombre, se presentó el funcionario, Feliciano Marín, trovador juchiteco, que no aguantó los primeros reclamos.
La impaciencia por la tardanza comenzó a reflejarse en reclamos. Dos bandos con opiniones contrarias, colonos de la Azucenas y del Guelaguetza, incluso se señalaban sus desaveniencias.
El motivo del tardío inicio, la espera de otro funcionario de mayor rango en la Styde. No obstante, el hombre semicalvo, con teléfono celular en mano para fotografiar a todos los asistentes, no tuvo más remedio que iniciar la presentación.
--Les pedimos a los vecinos que se acerquen a las escalinatas para iniciar la reunión, por favor --pidió quien hasta ese momento no se quería identificar.
--Por qué nada más los vecinos, esto es de interés público, señor --respondió de inmediato Odilia Sánchez Galicia, una de las opositoras al CCCO.
--Va a ser público, para todos –devolvió quien presidía la reunión.
--Entonces no diga que nada más para los vecinos.
--Somos funcionarios de Turismo, venimos a dar información, para que opinen, tendrán toda la libertad para que iniciemos ordenadamente. Pediría que conversemos como adultos que somos --continuó, tras presentar al arquitecto Margarito Vallejo y el ingeniero Miguel Ayala. Apenas terminaban la explicación cuando inició la reyerta.
--Yo pido que opinen los vecinos para que digan qué les parece –dijo el enviado de la Styde.
--No, todos, somos ciudadanos y podemos manifestarnos, reviró “Markoa”, Vásquez, polémico pintor.
--Yo les pido de favor que primero sean los vecinos.
--No, no, todos podemos hablar, mira la porquería de propuesta que traen.
--Maestro, maestro, habla con respeto; si me respetas, te respeto.
--Estoy hablando con respeto.
--¡Con respeto! ¡Si no, te falto al respeto!, respondió el funcionario, ya encolerizado.
Los dimes y diretes arreciaron.
--Yo no sé quién es usted, no se ha presentado –reviró Odilia Sánchez.
--Ya nos presentamos como funcionarios de la Secretaría de Turismo.
--¡Pero cómo se llama!
--Mi nombre es Feliciano Marín…
Y Feliciano Marín resultó un trovador juchiteco. De acuerdo con trabadores de la Styde, recomendado por el coceísta Héctor Sánchez López, magnate de Juchitán.
Fue entonces que finalmente apareció el subsecretario de la Styde, otro coceísta, Óscar Cruz López, quien amainó los ánimos. Para convenir finalmente en una segunda reunión.
