El cielo de la "Verde Antequera" se encendió con un espectacular broche de oro de luces y juegos pirotécnicos, marcando la culminación del Primer Lunes del Cerro en la 93ª edición de la Guelaguetza. Más de 11 mil almas se congregaron en el majestuoso Auditorio del Cerro del Fortín, vibrando al unísono con la deslumbrante riqueza ancestral de las culturas indígenas, el vibrante pueblo afromexicano y la esencia mestiza que, una vez más, gritaron al mundo: "¡Oaxaca es el corazón cultural de México!".
Pero esta fiesta de hermandad y la celebración racial más importante de América Latina trascendió el espectáculo. Con un profundo sentido de solidaridad palpable, se anunció que lo recaudado por la venta de boletos de la función vespertina se destinará íntegramente a apoyar a la valiente región de la Costa, que se levanta tras el impacto del huracán "Erick" el pasado 19 de junio. Un verdadero acto de Guelaguetza, donde las 16 etnias de Oaxaca y el pueblo afromexicano unieron sus fuerzas en un gesto conmovedor.
Mosaico de danza y tradición
La fiesta de la hermandad arrancó puntualmente a las 17:00 horas, con el auditorio abarrotado de emoción al entonar el solemne "Dios Nunca Muere". La Diosa Centéotl 2025, Patricia Casiano Zaragoza, ataviada con su hermosa indumentaria de Huautla de Jiménez, elevó su voz potente y plausible, resonando en mazateco y español, destacando la inquebrantable fortaleza e identidad de las mujeres oaxaqueñas.
Con los últimos rayos del sol tiñendo el horizonte, un carrusel de color y tradición desfiló por el escenario. Desde la Mayordomía de San Mateo Macuilxóchitl y los ancestrales sones mazatecos de Huautla de Jiménez, hasta el jubiloso Jarabe del Valle de Tlacolula de Matamoros y la pintoresca boda chatina de Santos Reyes Nopala. Al caer la noche, el aire se llenó con los solemnes sones mixes de Santa María Tlahuitoltepec, el fandango amuzgueño de San Pedro Amuzgos, el contagioso jarabe ejuteco de Ejutla de Crespo, y la icónica Danza de los Rubios de Santiago Juxtlahuaca. La entrada de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, con los acordes de la “Canción Mixteca” que el público coreó al unísono, fue un momento mágico, seguida por la majestuosa Danza de la Pluma de Villa de Zaachila que dejó a todos sin aliento. El gran final lo orquestó la coordinada y vibrante Flor de Piña de San Juan Bautista Tuxtepec y las siempre alegres Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina, cerrando una velada inolvidable.
Sin contratiempos
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) confirmó que este Primer Lunes del Cerro transcurrió sin ningún incidente que lamentar. Gracias a un dispositivo de seguridad que incluyó a la Policía Estatal, Policía Vial Estatal, PABIC, y el Heroico Cuerpo de Bomberos de Oaxaca (HCBO), en estrecha coordinación con el C4, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) y la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos (CEPCyGR), la paz y la tranquilidad fueron las compañeras inseparables de propios y visitantes, permitiendo un disfrute pleno de la máxima expresión cultural de Oaxaca.
Segunda edición
11 mil asistentes
16 etnias de Oaxaca
1 pueblo afromexicano
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