Con una ofrenda y un ritual en el atrio del templo de Santo Domingo, el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo, integrado por diversas organizaciones, inició ayer la “Guelaguetza en la Vida Cotidiana”, que incluye diferentes actividades.
“Eso que llaman Guelaguetza oaxaqueña es folclorización y extractivismo cultural que solo ha beneficiado a quienes detentan el poder económico en la ciudad de Oaxaca, desde eso que han denominado industria turística”, afirmó la activista de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo), Gabriela Linares Sosa.
En la ceremonia, al dar a conocer un pronunciamiento, aseguró que la Guelaguetza es una forma ancestral de convivencia muy ligada a la milpa, porque la convivencia con el maíz a lo largo de los siglos enseñó a las personas a organizarse para su cuidado.
“Se utiliza para resolver la sobrevivencia cotidiana, por ejemplo, para hacer la milpa se puede hacer Guelaguetza al momento de la siembra, la limpia, el arrime de tierra, la cosecha, e incluso la desgranada del maíz”, añadió.
Expuso que este esfuerzo en colectivo resulta gratificante y hasta festivo, porque avanza rápido el trabajo de todos los involucrados en el compromiso.
“Pero además se presta para convivir, trabajar juntos, comer juntos, beber juntos, regularmente platicando las anécdotas que van saliendo. La Guelaguetza nos ayuda a construir comunidad”, anotó.
Sin embargo, observó que el capital también ha tratado de herir el corazón de los pueblos y arrancarles su esencia, después de haber contaminado los maíces nativos de Oaxaca y de otros lugares de origen y diversidad genética de este maravilloso y milenario grano.
“Ahora, las empresas trasnacionales pretenden controlar la alimentación mundial y así detentarlo como su propiedad. El afán ha sido tanto, que el modelo capitalista ha metido al maíz en una disputa internacional para imponer a nuestro país la libre circulación por su territorio de maíces modificados genéticamente”, agregó.
Por eso, destacó que el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo reivindica la defensa de las semillas nativas de maíz y de sus formas propias de organización como la Guelaguetza, por ser expresiones de resistencia cotidiana para enfrentar el modelo depredador en su intento de desaparecer o asimilar sus culturas.
Ante esto, hizo un llamado a la población a sumarse a estas acciones de resistencia, a sembrar las semillas nativas y criollas, intercambiarlas libremente y sobre todo cuidarlas, así como a cuidar las formas de organización heredadas por sus ancestros, por estar encaminadas a la construcción de comunidades en armonía con la madre tierra.
