Oaxaca vibró al unísono con el resurgimiento de una de las historias más entrañables de su identidad: "Donají… La Leyenda". Más que un simple espectáculo, esta puesta en escena se convirtió en el eco palpable de una princesa zapoteca que sacrificó su vida por la anhelada paz de su gente. La función fue un florecer de su memoria, tan delicado y persistente como un lirio, que cautivó a cada asistente.
La inmortal leyenda de Donají, cuyo nombre ancestral evoca un "alma grande", narra la conmovedora historia de la hija del rey Cosijoeza. En una era marcada por las cruentas batallas entre zapotecas y mixtecos, Donají fue entregada como prenda de paz. Su acto de sacrificio, impregnado de amor y dignidad, se erige hoy como un poderoso estandarte de valentía, la inquebrantable fuerza femenina y un amor profundo e incondicional por Oaxaca.
Este legado ancestral se mantiene más vivo que nunca gracias a una magistral representación artística que fusionó con maestría música, danza, vestuario tradicional y una narrativa que se pierde en los albores del tiempo. Interpretada por el aclamado Ballet Folklórico de Oaxaca, bajo la impecable dirección del maestro Fernando Rosales, la puesta en escena logró un rotundo lleno total en el icónico Auditorio Guelaguetza. La audiencia, visiblemente conmovida, se conectó una vez más con el alma profunda de su tierra, reafirmando el poder de las historias que forjan la identidad de un pueblo.
