La presencia del COVID-19 en la vida cotidiana representa un gasto adicional a los bolsillos de las familias.
La compra de alcohol, cubrebocas, careta y gel desinfectante como elementos básicos para protegerse del contagio, podrían absorber hasta una cuarta parte del ingreso familiar.
Tomando como base precios monitoreados por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en Oaxaca, la compra de un cubrebocas, tiene un costo que va desde los 30 pesos la pieza hasta los 79 dependiendo del material y el tiempo de vida de éste.
En el caso de gel antibacterial va desde los 17 pesos a los 52.90 dependiendo del tamaño y marca, mientras que el alcohol de un litro rebasa los 130 pesos.
En suma, el gasto puede llegar a superar los 250 pesos sin considerarse que si se contemplan más de un cubrebocas por familia el costo se eleva.
“Para quienes vivimos al día es un gasto fuerte porque no siempre hay trabajo y cuando hay, el dinero que se junta se tiene que repartir entre la compra de alimentos, agua, luz, renta. Nosotros somos cinco, ahorita por eso de que no hay clases no estamos gastando tanto en cubrebocas, pero cuando regresen no sé cómo le vamos a hacer”, indicó Norma Sánchez, madre de familia quien se dedica al trabajo doméstico remunerado.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) a abril de 2020, la mayoría de la población en el estado gana entre uno y hasta dos salarios mínimos diarios.
En tanto, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indica que, en Oaxaca, el 57.3 por ciento de la población que percibe un ingreso laboral no puede adquirir una canasta alimentaria.
La dificultad económica conllevaría a que tampoco puedan adquirir insumos básicos para evitar el contagio del COVID-19.
Para Norma, las dificultades para comprar, en su caso tres cubrebocas diarios para que sus hijos vayan a la escuela una vez que entremos a la llamada nueva normalidad, es un problema que la tiene intranquila.
“Sabemos que podemos agarrar un trapo y hacer un cubrebocas, pero qué efectividad va a tener para protegerlos, entonces los que se van a enfermar son las personas que tenemos menos recursos”.
En este sentido planteó que las autoridades deben de considerar esta situación.
“Sabemos que podemos agarrar un trapo y hacer un cubrebocas, pero qué efectividad va a tener para protegerlos, entonces los que se van a enfermar son las personas que tenemos menos recursos”.
Norma Sánchez
Trabajadora doméstica
