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Yetzelalag: terror al filo del abismo

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTA CATARINA YETZELALAG, San Ildefonso Villa Alta, Oaxaca.- Estela camina por una de las escabrosas calles de Yetzelalag, cruzar uno de los arroyos que no existía hace algunos días, hace lo posible por no caer. El agua brota del cerro como nunca antes lo había hecho, la falla geológica reblandece el suelo, el peligro es inminente.

 

Hace casi dos meses la tormenta tropical Vicente puso en jaque a Oaxaca, dejando a su paso más de una docena de muertos, miles de viviendas afectadas y decenas de comunidades incomunicadas, entre ellas a Yetzelalag.

 

 

Esta comunidad se localiza a siete horas en automóvil de la capital oaxaqueña y la ayuda gubernamental a los afectados consistió en unas cuantas despensas; pero los pobladores demandan láminas, materiales de construcción.

 

 

A los indígenas zapotecos de esta región les urge iniciar la reubicación, pues la falla geológica no da tregua:Yetzelalag se hunde.

 

 

Derrumbes

 

 

Las lluvias que cayeron hace 20 días ocasionaron derrumbes en la carretera que conecta de Santiago Camotlán a Yetzelalag, la vía quedó intransitable, ocho días ambas poblaciones permanecieron incomunicadas y la comida escaseó.

 

 

La autoridad de la agencia municipal se vio obligado a rentar una retroescarvadora para abrir el paso al tránsito vehicular; en zonas apenas hay espacio necesario para el paso de un vehículo, el costo total de tal rehabilitación se estima en 16 mil pesos, las máquinas del gobierno del estado no se asoman hasta esta parte de la entidad.

 

 

Canasta básica se encarece

 

 

La vida es cara para los habitantes de Yetzelalag debido a la lejanía de su comunidad, pero con las lluvias la necesidad se duplica, gracias también al abandono gubernamental del que son víctimas.

 

 

"Nadie se ha venido a asomar la cara a esta comunidad después de Vicente, falto de comer pues no había paso, muchos derrumbes en la carretera y ni caminar se podía", dijo Cita Aguilar.

 

 

Un pueblo campesino que se dedica a la agricultura de maíz, frijol y café, este último afectado por una plaga de roya, lo que a decir de los pobladores de Yetzelalag agudiza la crisis.

 

 

"Todas las cosas suben de precio, más las verduras, por ejemplo, el kilo de tomate aquí está a 32 pesos, mientras que en Villa Alta lo conseguimos en 20 pesos; el medio litro de aceite aquí se vende a 15 y en la cabecera municipal a 12 pesos".

 

 

Apenas la semana pasada el paso en la carretera sólo era para vehículos pequeños. Un viaje de un automóvil de Yetzelalag a Camotlán, la comunidad más cercana, cuesta 200 pesos, en un recorrido que se realiza en 20 minutos.

 

 

Cada época de lluvias es terrorífica para los habitantes de Yetzelalag, ya que crece el peligro de que ocurra un desastre; desde hace nueve años los habitantes rezan a Dios para que retrase la llegada de las lluvias.

 

 

El terreno ya está, faltan los materiales

 

 

El agente municipal, Arnulfo Cruz Yáñez, camina presuroso y animado rumbo a la cima del cerro donde encontraron el mejor lugar entre las montañas para empezar de nuevo, donde todas las ilusiones renacen para los habitantes de Santa Catarina Yetzelalag.

 

 

La expropiación no fue fácil, dice el agente municipal, pues el terreno era un potrero de un particular; demandó luego de enterarse que el predio sería expropiado; pero el bienestar de todos es mucho mejor que el bienestar de uno, afirma el agente.

 

 

"Estamos trabajando con lo que tenemos, no pedimos mansiones, queremos láminas y madera, lo que buscamos es estar seguros y que nuestros hijos crezcan sin la preocupación de que el cerro se nos venga encima", dice Cruz Yáñez.

 

 

Si bien no es plano, el terreno en donde la agencia de Yetzelalag pretende recubicarse al menos no cuenta con un cerro el cual se les pueda venir encima. Las única construcción visible es una galera, en donde construirán la agencia y el templo.

 

 

"No importa de quien venga la ayuda, la necesitamos, ya sea el gobierno o los particulares, necesitamos la reubicación, y la vamos a hacer, la estamos haciendo", destaca el agente municipal.

 

 

Yetzelalag sigue ahí, a expensas de una desgracia, luchando contra el destino, contra la arrogancia y la ineptitud de los gobernantes, contra el peso de un cerro que sostienen con el alma.

 

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