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Vivir en armonía: La letalidad de la indiferencia

La realidad es que el planeta está muy cerca de una catástrofe.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Servando Nava Echeverría / Colaborador

Los invito a disfrutar de una película extraordinaria llamada “No mires arriba”. La cinta dirigida por Adam McKay y actuada por un elenco estelar encabezado por Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence, donde dos astrónomos descubren un asteroide que impactará a la Tierra. De una manera muy inteligente y a manera de una profunda sátira, en ocasiones irreverente y en tono de comedia (creo que con la finalidad de hacerla más asequible o digerible para el gran público, el pueblo pues), el director y Di Caprio, que participaron en la elaboración del guion, ponen de manifiesto como los gobiernos, los medios de comunicación, una parte del sector empresarial, los millonarios vinculados al poder, estrellas del espectáculo, la sociedad en general, etc, manifiestan una indiferencia brutal ante la amenaza, pero las consecuencias son apocalípticas. Los astrónomos que ponen el grito en cielo, no pueden competir con los poderes fácticos que los avasallan, sobre todo con el poder político, y aunque ellos están en posesión de la verdad, de la ciencia, de lo demostrable, no sirve de nada. ¿por qué? En primer lugar, porque se tocan intereses enormes y prevalece la codicia, la avaricia y por el otro lado, el ser humano se resiste a admitir que todo puede cambiar y prefiere continuar asentado en la comodidad de su rutina que le brinda ciertas satisfacciones, sin percatarse que con ello se está suicidando. La conclusión es amarga.

Es decir, no importa el nivel socioeconómico, la preparación académica, la posesión del poder o la franca ignorancia de la sociedad; la indiferencia e irresponsabilidad que prevalece en gran parte de la población del planeta, son abrumadoras. Claro dirán muchos de ustedes, ¡es una película de ciencia ficción! Así es; el mensaje es que la tierra quizás no esté en peligro por un aerolito, los aerolitos actuales se llaman Cambio climático, Populismo político, violencia social en expansión, perversión de la sexualidad, desintegración de la familia, la inminencia de una guerra atómica, las pandemias futuras, boom demográfico, etc. La realidad es que el planeta está muy cerca de una catástrofe, como ya han escrito de ello muchos científicos.

Observemos la indiferencia descomunal de los políticos populistas anti ciencia, instalados en la ahora denominada posverdad (mentiras), o grupos o de otra índole, que no apoyan la expansión de las energías limpias, políticos o grupos irresponsables, que promueven el uso del petróleo, cuando la tendencia mundial se dirige a la reducción del consumo de energías fósiles que tanto contaminan el ambiente. A manera de ejemplo: hace unos meses el ministro de Consumo español, Alberto Garzón, llamó a la población española a reducir su consumo de carne de manera urgente. (Es una de mis Estrategias Inteligentes de Nutrición saludable, el consumir menos cantidad de carne y mi propuesta es todavía más conservadora; comer carne, 200 gramos en forma alterna, un día sí y otro no, suficiente para obtener los aminoácidos para vivir saludablemente). La medida tiene como objetivo mitigar los efectos de la emergencia climática, reduciendo la emisión de bióxido de carbono y atrasar la desertificación. Bueno, pues el mensaje de Garzón fue criticado, se burlaron de él, incluso el presidente del gobierno de España Pedro Sánchez, respondió en tono burlón a las declaraciones del ministro expresando: “Hablando personalmente, un bistec a medio cocer es difícil de superar”. Bueno, pues al mismísimo presidente populista de España le comento que las compañías productoras de cárnicos y lácteos se han vuelto uno de los contribuyentes más importantes para agravar el cambio climático. Los animales que se mantienen en granjas emiten una cantidad importante de Metano, un gas inflamable que se puede usar como combustible si se capturara y aprovechara, pero de lo contrario es una fuente enorme de contaminación. Una vaca expulsa unos 200 gramos de Metano al día y eso equivale a 5 kilogramos en unidades de CO2. En todo el mundo se estima que existen más de mil millones de vacas y toros, ¡que en conjunto con los demás animales rumiantes emiten el equivalente a 2 mil millones de toneladas de CO2 al año. Literalmente, una indiferencia que mata.

Otro ejemplo contundente de la letalidad de la indiferencia, es la manifiesta apatía de la sociedad mexicana ante el brutal fenómeno de los homicidios dolosos, (sin mencionar la abrumadora calamidad de los otros delitos) cuando es aterrador conocer de las atrocidades que se están perpetrando en el país todos los días, acumulando más de 200, 000 homicidios dolosos en el transcurso de los últimos 7 años (No solo son los 200,00 o más muertos, son 200,00 familias, padres, hijos, esposas que sufren lo indecible, aunado a las pérdidas económicas, desempleo, destrucción familiar, orfandad, viudez, etc). Estamos acostumbrados al horror de ver matar con una indolencia, que, sin duda, esta sí que mata. Se escuchan voces aisladas, inquietas por el aterrador fenómeno. Pero al Estado, que debería de ser el más proactivo e interesado en la materia, no lo vemos realmente preocupado y continúa con una actitud bastante indiferente, obviamente con sus honrosas excepciones.

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