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Vianney sufrió t0rtur4 y encarcelamiento por su ex pareja y ex suegro

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Para Vianey P., la pesadilla de la violencia no terminó al dejar al padre de su hijo. El pasado 7 de julio de 2023, fue detenida de manera ilegal, encarcelada y torturada psicológicamente dentro del cuartel de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca ubicado en San Bartolo Coyotepec.


Su expareja, Jonathan T., policía estatal de reciente ingreso, así como su exsuegro René L. estuvieron involucrados en las violaciones a derechos humanos contra la joven de 22 años de edad, así como contra su cuñada y tío (con ciudadanía norteamericana), su hermano Daniel y Aarón su actual pareja, éstos últimos golpeados y torturados con descargas eléctricas.

 

Vianey se encontraba en un cibercafé cuando dos elementos de la policía estatal, uno encapuchado y con lentes, la interceptaron con el argumento de que tenían órdenes de revisarla.
“Yo no estaba cometiendo ningún delito. No había motivo, entonces me negué. Él siguió hablando y fue que pude reconocer su voz”, relata.


Vianey vivió con Jonathan alrededor de tres años, durante ese tiempo fue víctima de un intento de feminicidio, constante violencia física, verbal, psicológica y económica. El actual policía nunca tuvo empleo.
Al saber que era él sentí mucho miedo. Me imaginé que podría hacerme muchas cosas. Lo único que se me ocurrió hacer fue aventarlo, decirle de groserías y correr al carro en donde iba con mi tío”, explica.

 

Durante el trayecto hacia su casa fue seguida por Jonathan y otro policía estatal quienes iban en moto. Los uniformados habrían activado el botón de pánico que, ante situaciones de extremo riesgo, moviliza elementos de la policía municipal, policía estatal, de la Guardia Nacional, hasta bomberos y paramédicos.


“Cuando llego a mi casa, en menos de diez minutos empiezo a oír que pateaban el portón. Adentro estaba toda mi familia, estaba mi hijo, mi sobrinita, mis abuelitos, mis tíos, mi cuñada, mi hermano, mi hermanita. Desde afuera nos gritaban que saliéramos o nos iban a matar, que si no abríamos ellos iban a entrar. Nos amenazaban”.


Desde la planta alta de la vivienda ubicada en San Martín Mexicapan, Vianey pudo ver al menos unas cien personas rodeando el lugar. Entre los policías distinguió a René L. su exsuegro. Su expareja y otro elemento le apuntaban desde abajo con armas. Para tener pruebas de abuso de autoridad, su cuñada comenzó a grabar con su celular, lo que le valió ser detenida.


“Yo tuve mucho miedo. El me gritaba: maldita perra, te vas a morir. Yo pensé que sí me iba a matar porque me estaba apuntando”.


Ante la magnitud de lo que estaba ocurriendo, uno de los tíos de Vianey llegó al domicilio y les pidió a los elementos de seguridad esperar afuera para que él pudiera ingresar y saber qué estaba pasando, sin embargo, al abrir la puerta un grupo de uniformados, entre ellos Jonathan entró bajo el argumento de que en la casa había armas y droga.

 

Durante su relación con Vianey, Jonathan vivió en esa casa, por lo tanto, sabía en donde estaba cada habitación. Se dirigieron directamente al cuarto de ella. “Ellos entran a mi cuarto y ahí detienen a Aaron, lo golpearon y torturaron. Al ver eso corro hacia el lugar en donde había resguardado a mi hijo y a mis sobrinitos. Los policías me ven y me persiguen. Una policía mujer me pidió que le diera acceso para ver que era cierto que había niños, le doy el paso y ella se avienta hacia el piso y como apuntando”.


Durante la detención Vianey exigió que le explicaran el motivo, pero sólo recibió insultos. “Eso te pasa por maldita puta”, le gritaban los elementos que acompañaban a Jonathan.


Los hechos habían quedado grabados en las cámaras de vigilancia de la casa, sin embargo, el DVR fue cortado y robado, así como otros objetos de valor que estaban en el domicilio.


Vianey agregó que a ella y a su cuñada la subieron en una unidad. A los hombres los llevaron en otra. Estando en el cuartel ellos fueron encarcelados y golpeados por Jonathan. “Él ordenaba que nos metieran una calentadita. Las dos policías mujeres que estaban dijeron que no. Nos defendieron”.


Además -agregó- durante la certificación médica las hicieron desnudarse completamente y fueron observadas por los policías que estaban en el lugar. Entrada la noche fueron trasladados a la Fiscalía del Estado de Oaxaca en Ciudad Judicial.


Con excepción de Aaron a quien mantuvieron durante ocho días detenido, Vianey, su hermano, cuada y tío, fueron liberados a las 72 horas y sin ningún cargo.


Por estos hechos acudieron ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) para denunciar el abuso de autoridad cometido.


“Yo tengo miedo, conocí y estuve cuatro años con esa persona. Sé que esa persona esta mal. Yo estoy segura que si lo vuelvo a encontrar, es capaz de hacerme algo (...) él me ha amenazado en otras ocasiones y me dice que nos va a matar”.


Debido a esas amenazas Vianey había preferido no denunciar la violencia que Jonathan ejerció en su contra y tampoco demandarle pensión alimenticia.

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