La tarde del miércoles 27 de agosto, el cielo oaxaqueño se transformó en un escenario que conjugó sorpresa, temor y curiosidad colectiva. Una esfera luminosa, acompañada de un estruendo, atravesó la atmósfera y dejó tras de sí un rastro de humo visible desde diversos municipios del Valle Central. Fue el paso de un bólido, fenómeno astronómico que, aunque no es inédito, rara vez se percibe con tal claridad y magnitud.
Los primeros reportes surgieron de habitantes de Zimatlán de Álvarez, Santa María Atzompa, San Lorenzo Cacaotepec y Etla, quienes aseguraron haber visto la bola de fuego recorrer el firmamento y, en algunos casos, sentir un ligero movimiento en la tierra. La experiencia, breve pero intensa, despertó tanto la fascinación como la alarma.
Rumores y especulación en redes
En cuestión de minutos, las redes sociales se inundaron con imágenes y videos que mostraban la brillante esfera. La viralización fue inmediata y, con ella, la especulación. La versión más repetida apuntaba a que un meteorito había caído en los alrededores de Zimatlán. En paralelo, circularon teorías que iban desde la caída de chatarra espacial hasta la llegada de un “cuerpo celeste” relacionado con predicciones sobre el cometa I3/ATLAS.
La confusión aumentó cuando se reportó un incendio en un basurero local, lo que fue interpretado como el impacto del supuesto meteorito. Para muchos, las llamas confirmaban la narrativa del choque. Sin embargo, pronto se aclaró que el siniestro no tenía relación con el fenómeno astronómico.
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Desmienten caída de meteorito
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de Oaxaca emitió un comunicado desmintiendo categóricamente la caída de un meteorito en Zimatlán. A su vez, la Coordinación Estatal de Protección Civil y Gestión de Riesgos (CEPCyGR) informó que, si bien se investigaba el origen del estruendo, no existían evidencias de afectaciones a la población ni daños materiales. Ambas instituciones reiteraron su compromiso de dar seguimiento al fenómeno en coordinación con autoridades municipales.
A pesar de ello, la desconfianza persistió. Algunos pobladores sostenían que el gobierno ocultaba información para evitar el pánico. Otros, más imaginativos, hablaban incluso de un supuesto “meteorito de oro” cuyo hallazgo se intentaba mantener en secreto.
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Explicación científica
La claridad llegó de la mano de los especialistas. El ingeniero Filiberto Cruz Zavaleta, representante en Oaxaca de la Unión Astronómica Mundial, consultado por medios locales, explicó que lo ocurrido no correspondía a la caída de un meteorito, sino al paso de un bólido, un tipo particular de meteoro extremadamente luminoso que se desintegra en la atmósfera.
La diferencia es clave: mientras que el meteorito llega a impactar la superficie terrestre, el bólido se destruye casi por completo antes de tocar el suelo, dejando como mucho diminutas partículas.
De acuerdo con Cruz Zavaleta, los fragmentos que originan estos fenómenos provienen de cometas o asteroides y viajan a velocidades que alcanzan los 50 kilómetros por segundo. En el vacío del espacio no enfrentan resistencia, pero al ingresar a la atmósfera terrestre, comienzan a interactuar con las capas de aire, generando fricción y calor.
Ese calor extremo vaporiza el material y crea una bola luminosa de plasma, acompañada de una estela incandescente, lo que conocemos popularmente como “estrella fugaz”. En el caso del bólido de Oaxaca, la desintegración ocurrió aproximadamente a 100 kilómetros de altitud.
El estruendo que tantas personas escucharon fue producto de la onda sónica que se genera cuando el objeto rompe la barrera del sonido. Tal fenómeno puede sentirse a cientos de kilómetros de distancia, lo que explica por qué hubo reportes no solo en Oaxaca, sino también en regiones de Puebla y Veracruz.
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Una ilusión engañosa
El especialista también recordó que el ojo humano no está diseñado para calcular con precisión la distancia y velocidad de un objeto en el cielo. El método natural de percepción, conocido como paralaje, funciona solo en rangos cortos, hasta unos 60 metros. Más allá de eso, dependemos de referencias visuales que suelen ser engañosas. De ahí que muchas personas pensaran que el bólido estaba a punto de impactar, cuando en realidad se desintegraba a gran altura.
Según las estimaciones, el objeto tenía un diámetro de 30 a 40 centímetros. De haber sido mayor, o si la explosión se hubiera producido más cerca de la superficie, el estruendo habría ocasionado daños materiales e incluso víctimas.
Sobre el bólido
Fecha: Miércoles 27 de agosto
Lugar: Valles Centrales de Oaxaca (reportes en Zimatlán de Álvarez, Santa María Atzompa, San Lorenzo Cacaotepec y Etla)
Fenómeno: Bólido (meteoro muy luminoso que se desintegra en la atmósfera)
Efecto: Estrépito y onda sónica percibida incluso en Puebla y Veracruz
Incidente asociado: Incendio en un basurero local confundido con impacto de meteorito
Autoridades:
- SSPC de Oaxaca desmintió la caída de meteorito
CEPCyGR confirmó que no hubo daños ni afectaciones a la población
Rumores: Se habló de un supuesto “meteorito de oro” y de caída de chatarra espacial
Explicación científica:
- Objeto provenía de cometas o asteroides
- Velocidad estimada: 50 km/segundo
- Desintegración a 100 km de altitud
- Tamaño aproximado: 30–40 cm de diámetro
Potencial de riesgo: Si hubiera sido mayor o explotado más bajo, habría causado daños materiales.
