Sandra Domínguez habría cumplido un año más de vida este 17 de junio. La violencia y las omisiones no lo permitieron. “Hoy el calendario duele. Tu cumpleaños ha llegado, pero tú no estás”, expresó su familia a través del Komité Pëjy Tyotk, colectivo que acompaña la exigencia de justicia por su feminicidio.
Sandra, activista oaxaqueña y defensora de derechos humanos, fue secuestrada en octubre de 2024. Su cuerpo fue hallado en abril de este año en una fosa clandestina, tras 206 días de búsqueda. Su desaparición y asesinato se convirtieron en un símbolo doloroso de la violencia estructural que persiste en Oaxaca y en el país.
"Hoy no estás para soplar las velas, ni para reírte fuerte como solías hacerlo, ni para recibir los abrazos que hoy te buscan en el aire", expresó su familia en un mensaje de memoria, amor y denuncia.
La abogada Sandra Domínguez fue una activista mixe reconocida en Oaxaca por encabezar una lucha a favor de los derechos de las mujeres indígenas violentadas de manera digital por funcionarios públicos a través de un chat con connotación sexual. La defensora de derechos no sólo hizo pública la denuncia, realizó acciones penales, mismas que quedaron sin respuesta.
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Recordada como una mujer valiente, amorosa y luminosa, Sandra desafió al poder con su voz firme.
“Una defensora que no se rendía, una hija, hermana, amiga, compañera que se convirtió en faro para muchas”.
El mensaje compartido en redes y espacios comunitarios fue también un llamado de justicia ante la impunidad.
“Este país, y este estado en particular, donde los feminicidios continúan arrebatando vidas y la impunidad sigue siendo la norma, decidió arrebatarte todo… menos la memoria”, señalaron.
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Cada semana, Oaxaca suma más nombres de mujeres desaparecidas o asesinadas. El caso de Sandra no fue una excepción, sino una muestra brutal de una realidad que “ya no podemos ni debemos callar”.
A casi dos meses de su hallazgo, sus familiares y acompañantes reiteran: “No vamos a callar, Sandra. No vamos a acostumbrarnos. No vamos a soltarte”.
Este 17 de junio no hubo fiesta, pero sí memoria. No hubo pastel, pero hubo velas, flores, lágrimas y abrazos que la mantienen viva en la lucha colectiva, destacaron.
“Porque no pudiste cumplir años, pero nosotros cumpliremos con tu legado: vivir y amar con la misma ternura y fuerza con la que tú vivías”.
