Oaxaca es uno de los cuatro estados del país que tiene la tasa más alta de trabajo infantil con un 18.5 por ciento, lo que representa que 20 de cada 100 niños, niñas y adolescentes desempeñan alguna actividad laboral a pesar de estar prohibido por la ley, pero además de este porcentaje el 11.8 por ciento se ocupa en actividades no permitidas para la población de 5 a 17 años de edad y 8.4 lo hace en quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas.
En 2020, la población total de personas de 0 a 17 años de edad ascendió a 1 millón 372 mil 915, de los cuales el 20 por ciento representó 274 mil 583 niñas, niños y adolescentes.
En el contexto del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora cada 12 de junio, cabe subrayar que muchas de estas actividades exponen a niñas y niños a entornos riesgosos, afectan su salud física y emocional, y limitan el ejercicio de derechos fundamentales como el acceso a la educación y a una vida libre de violencia. Estas condiciones, además de obstaculizar su desarrollo integral, pueden generar efectos de largo plazo en su trayectoria de vida. Esto puede traducirse en fuerza laboral menos calificada a largo plazo y en mayores costos para los sistemas de salud, educación y protección social.
De acuerdo al análisis Trabajo infantil y gasto público: Inversión para prevención y erradicación, elaborado por Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el trabajo infantil tiene dos tipos, la ocupación no permitida que comprende las actividades realizadas por menores de 15 años, así como aquellas desempeñadas por adolescentes de entre 15 y 17 años en contextos considerados peligrosos o prohibidos por la normativa laboral; y, los quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas, que son tareas no remuneradas realizadas dentro del hogar que pueden poner en riesgo la salud o seguridad de quienes las ejecutan, ya sea por su intensidad, duración excesiva o exposición a situaciones peligrosas.
Explica que el trabajo infantil en México es un fenómeno influenciado por múltiples factores estructurales que interactúan en distintos niveles sociales, económicos y culturales. Muchas familias de ingresos limitados dependen de la participación económica de sus hijas e hijos para complementar el sustento del hogar. La precariedad laboral de los adultos también contribuye al trabajo infantil, así como la carencia de empleos estables, con seguridad social y salario suficiente.
Subraya que la continuidad del trabajo infantil contribuye a mantener ciclos de pobreza y de desigualdad social, impactando de forma particular a las niñas, niños y adolescentes que ya se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Por su parte, el gobierno del estado ha llevado a cabo la conformación de más de 100 Comisiones Interinstitucionales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, con el objetivo de garantizar los derechos y el bienestar de las infancias y adolescencias del estado, lo que representa un avance histórico en la lucha contra esta problemática.
En el 2023, la organización Solidaridad Internacional Kanda (SIKanda) presentó una iniciativa de reforma a la Ley Estatal de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes a fin de que el trabajo infantil sea definido con una connotación negativa, por los riesgos que implica y que sea considerado como violencia y una violación a los derechos humanos de la niñez y la adolescencia.
La iniciativa señala que el trabajo infantil niega a las niñas y niños el derecho a disfrutar su infancia y adolescencia, a acceder a una buena educación, a crecer seguros y protegidos contra todo daño, y les da la responsabilidad de aportar a la economía familiar, por lao que vulnera de forma sistemática los derechos que les han sido reconocidos por la Convención de los Derechos del Niño y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
A nivel nacional
4to. lugar a nivel nacional por tasa más alta de trabajo infantil ocupa Oaxaca
Panorama
- 18.5 % de niños, niñas y adolescentes desempeñan alguna actividad laboral a pesar de estar prohibido por la ley
- 11.8 % se ocupa en actividades no permitidas para la población de 5 a 17 años de edad
- 8.4 % lo hace en quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas
Los riesgos
- Afectan su salud física y emocional
- Limitan el ejercicio de derechos fundamentales como el acceso a la educación y a una vida libre de violencia
- Obstaculizan su desarrollo integral
A nivel mundial
- 160 millones de niños trabajan
- 8.4 millones de niños más que en los últimos cuatro años
- 79 millones menores de 5 a 17 años realizan un trabajo peligroso
- 9 millones de niños más corren el riesgo de verse abocados a la realización de trabajo infantil como consecuencia de la pandemia para finales de 2022
Preocupante
70% de los casos de trabajo infantil (112 millones de niños) se dan en el sector agrícola, seguido del 20% (31,4 millones de niños) en el sector de servicios y el 10% (16,5 millones de niños) en el sector industrial.
28% de los niños de 5 a 11 años y el 35% de los niños de 12 a 14 años que trabajan no están escolarizados.
Para saber
- El trabajo infantil se da con más frecuencia en el caso de los niños que en el de las niñas, con independencia de su edad. Con respecto a las tareas domésticas realizadas durante 21 horas semanales, o más, la disparidad de género en cuanto a trabajo infantil es menor.
- El trabajo infantil en zonas rurales (14%) es casi tres veces más frecuente que en zonas urbanas (5%).
Recomendaciones de la OIT y UNICEF
- Fomentar una protección social adecuada para todos que incluya prestaciones universales por hijos.
- Aumentar el gasto en educación de calidad y facilitar el regreso de todos los niños a la escuela, entre ellos los que estaban sin escolarizar antes de la pandemia de COVID-19.
- Promover el trabajo decente para los adultos, con el objetivo de que las familias no tengan que recurrir a la ayuda de sus hijos para generar ingresos familiares.
- Poner fin a las normativas de género ineficaces y a la discriminación que propician el trabajo infantil.
- Invertir en sistemas de protección de la infancia, el desarrollo del sector agrícola, servicios públicos rurales, infraestructuras y medios de subsistencia.
