Octavio Vélez Ascencio/ Fotos: Mario Jiménez Leyva/ Archivo
Con su reciente sentencia, donde restituyó los límites históricos entre Oaxaca y Chiapas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) pone fin a una historia de más 70 años de agravios ante la impune invasión de la soberanía estatal y del territorio indígena de Santa María y San Miguel Chimalapa.
El máximo tribunal constitucional del país determinó que la línea limítrofe entre ambas entidades inicia en la Barra de Tonalá en dirección noroeste hasta el cerro del Chilillo, después con dirección noroeste hasta el cerro de La Jineta y por último, con rumbo noreste, hasta el cerro de Los Martínez.
Esta conclusión está basada en una prueba fundamental en geografía y cartografía sobre los puntos limítrofes que regían desde 1549 en la Nueva España y en la Capitanía General de Guatemala,y que ahora integran la frontera entre Oaxaca y Chiapas.
Pues hasta antes del 14 de septiembre de 1824, cuando Chiapas se anexó al México independiente como estado federal, después de pertenecer a la Capitanía General de Guatemala, esas colindancias eran los límites con el ahora país centroamericano.
Por eso, en los indígenas zoques de San Miguel y de Santa María Chimalapa nunca hubo duda, ni vacilación sobre la pertenencia de su territorio.
“Estas tierras son nuestras, nuestros antepasados nos la heredaron, mucho antes que existiera Chiapas y se anexara a México”, afirmó el ex comisionado del Comisariado de Bienes Comunales de Santa María Chimalapa, Rubén Pérez Jiménez.
El comunero sostuvo que los indígenas zoques son dueños de sus tierras desde épocas inmemoriales cuando Domingo Pintado, oriundo de la comunidad, compró 900 mil hectáreas, el 24 de marzo de 1687, a nombre de todo el pueblo, por veinticinco mil pesos en jícaras con oro común, quedando amparadas por los Títulos Virreinales.
“Los hermanos chiapanecos saben que históricamente San Miguel y Santa María son dueños de estas tierras. Nosotros ya éramos dueños, incluso antes de que Oaxaca se convirtiera en un estado y mucho antes de que Chiapas dejara Guatemala y se incorporara en 1824”, señaló.
Además, destacó que Chiapas se anexó con los límites bien claros y definidos entre México y Guatemala, en línea recta entre los cerros Los Martínez y La Jineta.
“Cuando ellos dejan Guatemala, estas tierras eran ya nuestras, cuando se vienen a México ya existíamos y los límites estaban bien definidos. ¿Entonces cómo reclaman como suyas estas tierras?”, preguntó.
Por eso, expuso que el pueblo zoque se preparó para luchar en contra de la intromisión chiapaneca, porque su territorio no se regala, ni mucho menos se vende.
“Siempre hemos estado en pie de lucha. Nuestros abuelos compraron a la Corona Española las propias tierras que habitaban y no vamos a permitir que nos roben esa herencia”, asentó.
Por la Corona y el México independiente
A su vez, el coordinador regional del Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los Chimalapas (CNDyCCh), Miguel Ángel García Aguirre dijo que los límites del ancestral territorio comunal chimalapa, reconocidos por la Corona Española desde 1687, fueron posteriormente ratificados por el México independiente en 1850 por el entonces presidente, el general José Joaquín Herrera.
Aunque, observó que los indígenas zoques, con la transformación radical del marco jurídico agrario surgido de la Revolución de 1910, reiniciaron su lucha por el reconocimiento y fue hasta marzo de 1967, cuando el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, divide la comunidad original y expide dos decretos de “Reconocimiento y Titulación de Bienes Comunales”, uno a Santa María Chimalapa de 460 mil hectáreas y otro a San Miguel, de 135 mil hectáreas.
Sin embargo, subrayó que el gobierno de Chiapas, entre 1967 y 1992, con la complacencia de la Secretaría de la Reforma Agraria y la omisión del gobierno oaxaqueño, trasladó a la zona a indígenas tsotsiles y tseltales, originarios de Los Altos, y les entregó tierra ajena a cambio defender a Chiapas de los Chimalapas, porque supuestamente se querían apropiar de su territorio.
García Aguirre dijo que en este periodo se crearon ilegalmente en terrenos comunales, 28 núcleos agrarios, de los cuales, 13 con Resolución Presidencial posterior a los de Chimalapas, cinco con mandamiento gubernamental, dos con expediente instaurado ante la Comisión Agraria Mixta, tres con solicitud ante esa comisión y cinco sin ningún documento.
Los Títulos Virreinales de los Chimalapas
“En el nombre de dios nuestro señor, amen. Sepan cuantos esta carta vieren, que se inserta a esta escritura también a la otra parte, Don Domingo Pintado, vecino del Pueblo de Santa María Chimalapa, de la provincia de Antequera , ampliamente autorizado por todos los condueños del ya dicho lugar, segundo documento que yo el escribano doy fe-vi, y expreso los sentimientos de comprar este terreno y bosques deslindados para los vecinos del mismo pueblo y sus descendientes, y ante mí también doy fe, Don Joan Jiménez de Siles, Escribano de su Majestad y Teniente del Mayor del Cabildo de esta ciudad, que pidió y demandó consentimiento al mismo Cabildo de su Majestad para que se le autorizada para hacer, otorgar y jurar esta escritura...Y en nombre de Dios Nuestro Señor y de su Majestad, otorgo y vendo a Domingo Pintado, en mancomún de todos los vecinos y sus sucesores del pueblo de Santa María Chimalapa que compran el terreno boscoso ya señalado, y por el precio de veinticinco mil pesos oro común que yo, el escribano de su Majestad y Teniente del Mayor del Cabildo de esta Ciudad de México, recibo de conformidad en este acto en nombre de su Majestad...”.
