Ana Lilia Pacheco
De acuerdo con El Poder del Consumidor, el 44 por ciento de los modelos de automóviles más vendidos en 2021, no cuentan con las herramientas mínimas de seguridad, poniendo en riesgo la vida de los mexicanos.
Stephan Brodziak, coordinador de seguridad vehícular de El Poder del Consumidor, señaló que las herramientas mínimas que debe tener un vehículo son: Control Electrónico de Estabilidad (ESC), Frenos ABS y un promedio de 4 bolsas de aire; no obstante, 48 modelos, de los 234 vendidos, no cuentan con esto.
Durante la charla ¿Sabes qué tan seguro es tu auto? Se presentaron los resultados del análisis de los modelos 2021 y 2022 vendidos en México donde Alejandro Furas, integrante del Programa de Evaluación de Automóviles Nuevos (Latin NCAP por sus siglas en inglés), explicó que a pesar de que sólo un 20 por ciento de los vehículos no cuentan con los mínimos estándares de seguridad, son los que se venden en un 85 por ciento del volumen de ventas anual.
“Tenemos un porcentaje mínimo de carros con baja seguridad; no obstante, en la calle hay miles de estos y representan un gran impacto en la ciudad”, lamentó.
Aseguró que lo que más preocupa en México es la cantidad de vehículos que venden con un rango bajo de seguridad.
El especialista abundó que un vehículo, como mínimo de seguridad, debe tener buena protección frontal, lateral de cabeza, control electrónico de estabilidad, protección al peatón y limitador de velocidad.
Por su parte, María José Sendra, integrante de la Coalición Movilidad Segura, señaló que México aún no cuenta con las herramientas normativas necesarias para garantizar el derecho constitucional a la movilidad en cuanto a cuestiones de seguridad vial, movilidad, sostenibilidad, eficiencia, calidad, inclusión e igualdad.
La Norma Oficial Mexicana NOM-194-SCFI-2015, establece que las nuevas unidades que se vendan en todo el territorio nacional deberán contar con un listado de elementos básicos para garantizar la seguridad de los ocupantes de un vehículo.
Sin embargo, esta no incluyó el sistema de Control Electrónico de Estabilidad, ESP, que corrige de forma automática los derrapes, tecnología que sí se requiere en países como Brasil y Argentina, y que también está presente en la norma europea, así como tampoco contempló otros elementos, como sensores de presión de aire o estructura de deformación programada.
