La colonia Simona Robles es un asentamiento diferente a las muchos que hay en Juchitán de Zaragoza, pues es también un refugio para mujeres violentadas, donde la esperanza de seguir adelante es el motor que las mantiene en la lucha.
La violencia de género es un problema que afecta a miles de mujeres en México. Lupe y Ana, originarias de Chiapas y Guerrero, respectivamente; son dos jóvenes que sufrieron la violencia de sus parejas.
“Allá me secuestraron, violaron, abuso, todo; sufrimiento. Me amarraron ... Estuve yo como secuestrada durante seis años, siete años. Yo tuve tres criaturas, estar allá; tardé allá muchos años, pues gracias a Dios pues vine hasta acá en este lugar, en este refugio Simona Robles… no podía yo salir, no estaba yo libre, siempre encerrada”, señalaba Lupe, una madre de cinco hijos, a quienes con gran esfuerzo saca adelante.
Otro caso es el de Ana, una joven madre de tres hijos que tuvo también que huir de su pareja. “Me prometió una mejor vida para mí, pues hacer una familia, pero pues no fue así. Empezó desde el primer momento que empezamos a vivir juntos, empezó la violencia. Primero con mi hijo después ya fue conmigo”.
Natalia Sicarú, a responsable de este espacio, ubicado hacia la vecina población de Unión Hidalgo, pidió no normalizar la situación por la que atraviesan miles de mujeres en nuestro país.
“Las mujeres que estamos atendiendo desde el grupo de mujeres 8 de marzo y desde el refugio regional China Yodo, son mujeres que han vivido violencia extrema”.
Lupe y Ana permanecen en la colonia, en una casa de manera temporal, pero podrán construir su propia vivienda en ese lugar y seguir con su lucha diaria para salir adelante con sus hijos.
La colonia Simona Robles es un ejemplo de resiliencia y esperanza. Un lugar donde las mujeres pueden encontrar apoyo y un nuevo comienzo.
