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Sangra corrupción al Seguro Popular

Foto(s): Cortesía
Redacción

El doctor Julio Frenk Mora, quien fuera secretario de Salud durante el sexenio de Vicente Fox, es uno de los mexicanos más notables de nuestros tiempos.

 

Decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, actualmente es Presidente de la Universidad de Miami, Florida, y recientemente fue invitado como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU. 

 

 

Doctor, una de sus principales aportaciones al país fue el Seguro Popular, se creó para atender la injusticia de la cobertura de salud, pero desafortunadamente se ha desvirtuado y convertido, en muchos casos, en la caja chica de algunos gobiernos ¿Qué sugiere para contener estos vicios de ejecución?

 

 

Efectivamente, el seguro popular nace porque en el año 2000 cuando se hizo el planteamiento inicial, México estaba en una situación crítica.

 

 

En primer lugar en todo el país se estaba invirtiendo el 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en salud, cuando el promedio latinoamericano era 7, teníamos un sistema de salud desfinanciado.

 

 

En segundo lugar, había una segmentación total. La gente que tenía un trabajo con un sueldo tenía acceso a la seguridad social, al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) si trabajaba en una empresa privada, o al ISSSTE si trabajaban en alguna entidad pública, pero la mitad de los mexicanos, que en ese entonces nuestro país tenía 100 millones de personas, 50 millones no tenía ningún seguro.

 

 

La píldorita
 
-La píldora del día siguiente en realidad no fue una medida de control poblacional, fue una medida para controlar un problema mucho más grave que es la violencia sexual contra las mujeres
 
-Grupos conservadores y la iglesia católica se opusieron, pero afortunadamente prevaleció la formulación de las políticas públicas con base en las evidencias científicas, que formula que esa píldora no produce aborto, sino que es un anticonceptivo, o sea que evita la concepción.

 

 

 

 

 

Pero cuando yo oigo críticas al Seguro Popular porque en algunos estados han desviado el dinero, evidentemente la culpa no es del Seguro Popular, la culpa es de la corrupción.

 

 

Antes no se robaban el dinero de la salud porque no había dinero en la salud, pero se robaban otras cosas.

 

 

La solución a la corrupción no es dejar de financiar la salud, sino seguirla financiando y combatir la corrupción.

 

 

Pero es cierto, hubo casos muy sonados como en el estado de Tabasco, en donde el gobernador está en la cárcel, pues si hubo un desvío importante de recursos.

 

 

O lo que ha ocurrido en otros estados, en los que las secretarías estatales de finanzas retienen el dinero en vez de pasárselo a las secretarías de salud, eso motivó ya un cambio reglamentario, por lo que ya no se puede hacer.

 

 

Repito, no es culpa del Seguro Popular, eso es culpa de la corrupción y no hay que perder de vista eso.

 

 

 

 

 

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Usted introdujo a los servicios de salud pública la Píldora del Día Siguiente, sin ser una medida destinada al control de la natalidad terminó por frenar el crecimiento desproporcionado, ¿cuál es su balance a 15 años de distancia?

 

 

La píldora del día siguiente en realidad no fue una medida de control poblacional, fue una medida para controlar un problema mucho más grave que es la violencia sexual contra las mujeres.

 

 

La píldora se constituye como una anticoncepción de emergencia, cuando una mujer tiene relaciones sexuales sin protección.

 

 

Grupos conservadores y la iglesia católica se opusieron, pero afortunadamente prevaleció la formulación de las políticas públicas con base en las evidencias científicas, que formula que esa píldora no produce aborto, sino que es un anticonceptivo, o sea que evita la concepción.

 

 

Los servicios públicos de salud enfrentan una seria amenaza en sus finanzas: estamos situados en un sistema curativo y no preventivo. ¿Qué medida sugiere para evitar este colapso económico?

 

 

Es un punto muy importante, en México hemos sido víctima de nuestros éxitos: nos hemos ido acabando las enfermedades baratas de prevenir y de curar las infecciones comunes.

 

 

En México no se ha muerto nadie de sarampión desde 1995, llevamos 20 años sin una sola muerte.

 

 

Antes cada dos o tres años había epidemias de sarampión que afectaba a miles de niños.

 

 

Los casos de poliomielitis acabaron en México desde los años 80, al igual, los casos de difteria, se erradicó la viruela, que en la historia ocasionó millones de muertes, todas esas enfermedades ya se controlaron.

 

 

La prevención es una parte central de la estrategia y por eso en la reforma que dio lugar al seguro popular, hubo otras piezas para atacar el tema preventivo y concretamente hubo dos cosas muy importantes.

 

 

Primero fue la creación de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitario (Cofepris), que es un gran instrumento para prevenir los riesgos derivados de la contaminación del ambiente o de medicamentos que pudieran no tener la calidad y que puedan ocasionar enfermedades o intervención y regulaciones para asegurar la inocuidad de los alimentos.

 

 

El segundo fue crear y fortalecer todos los programas preventivos en la Secretaría de Salud dirigidos a las enfermedades crónicas complejas como las que he mencionado.

 

 

Entonces hay toda una nueva generación de programas preventivos, mientras que seguimos con la vacunas y todo lo demás para combatir con las enfermedades infecciosas, ahora tenemos que tratar de lidiar con las fuentes que originan estas enfermedades.

 

 

"Falla Estado en proteger"

 

 

Se avecinan las elecciones presidenciales ¿En qué tema considera se debería centrar la atención de quien aspira a gobernar nuestro país?

 

 

Yo pienso que el Estado mexicano ha fallado en la obligación esencial de todo Estado, que es proteger a sus ciudadanos.

 

 

El Estado es la organización política de los ciudadanos, que se organizan como tarea fundamental para lograr la protección, y esa protección inicia desde la protección física de la persona, es decir, evitar que alguien pierda la vida en un acto de violencia.

 

 

Continúa con la protección patrimonial, evitar que me roben ya sea en mi casa o con la corrupción haya políticos que se roben el fruto de mi trabajo gracias al cual he pagado mis impuestos.

 

 

La protección jurídica, en donde a mí me protege jurídicamente y saber que vivimos en un estado de derecho y el saber que cuando alguien viola la ley, no haya impunidad, y por supuesto, la protección social y de nuestra salud, que me parece que es fundamental, además de la protección de la educación, porque si no vamos a la educación de calidad y no estamos protegiendo el capital más importante de la gente que es su capacidad intelectual y humano.

 

 

La protección de la salud, que es la protección de nuestro presente y la protección de la educación que es proteger el futuro, sobre todo de los niños y de los jóvenes, ahí se incluye también la protección del ambiente, tanto en nuestro ambiente inmediato, como en nuestro ambiente planetario, protegernos de las consecuencias del cambio climático.

 

 

Nuestra juventud está desatendida ¿Cuál es su visión respecto a este sector vulnerable de nuestra sociedad?

 

 

A mí me preocupan los jóvenes que ni trabajan ni estudian, porque estamos cancelando sus opciones de futuro.

 

 

Creo que debemos de tener una atención prioritaria con estos jóvenes, que ellos tengan opciones de educación, y ahí es donde entra lo que hablaba de la inversión en la educación media y superior e inversión en ciencia y tecnología.

 

 

Eso nos daría espacios de oportunidad para esos jóvenes.

 

 

Al no hacerlo, o migran con lo que se están llevando el capital humano a otras partes del mundo, sobre todo a Estados Unidos -además a riesgo ahora de toda la retórica antimigrante que lamentablemente se ha apoderado de ese país-, o están en una situación de desencanto y de falta de opciones a futuro que es lo que se vuelven el semillero de la delincuencia y de tantos problemas que estamos sufriendo.

 

 

Para mí el grupo de jóvenes debe ser una absoluta prioridad en las políticas públicas.

 

 

¿Qué opina de las negociaciones del TLC que nuestro país está entablando con los países vecinos del norte?

 

 

México tiene que entrar a esas negociaciones con una posición firme y desde luego creo que hay un consenso de que un mal acuerdo no debe ser aceptado.

 

 

Es preferible no tener un acuerdo que tener un mal acuerdo. El gobierno mexicano debe también movilizar de manera inteligente la acción política como lo está haciendo, con los grupos de Estados Unidos cuyos intereses fundamentales se verían seriamente lesionados de cancelarse el tratado de libre comercio.

 

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