Entre las principales Fiestas de la Guelaguetza, en Oaxaca, destaca la correspondiente a la Selección de la Diosa Centéotl, un evento lleno de misticismo y significado. Pero ¿de qué trata?
Centéotl era la diosa del maíz en varias culturas precolombinas como la mexica, por lo que al ocupar estos el territorio que actualmente corresponde a Oaxaca dicha divinidad adquirió una importancia trascendental en dicha zona.
De este modo, diversos pueblos de Oaxaca ofrecían rituales a Centéotl para tener buenas cosechas.
Cintéotl (del náhuatl: Sinteotl 'sintli, mazorca del maíz seco; teotl, dios o deidad') o Centéotl en la mitología mexica era el dios del maíz y el patrón de la ebriedad y la bebida en los rituales, además que en ocasiones era considerado como un dios dual, con identidad masculina y femenina.
Mito del maíz
Uno de los mitos más arraigados entre las culturas prehispánicas es el de su origen y refiere que fueron creados con maíz. En tanto, los zapotecas creían que los humanos originalmente no hablaban, pero que los dioses les colocaron un grano de maíz en la boca y con éste hablaron y se volvieron personas.
Selección de la Diosa Centéotl
En principio, debemos mencionar que esta selección no es un concurso de belleza, pues su objetivo principal es elegir a la figura que encabeza las mencionadas Fiestas de la Guelaguetza y ser una digna representante de alguna de las comunidades originarias de la entidad.
Las participantes del certamen también fungen como defensoras de sus tradiciones y costumbres y muchas de ellas han trabajado en el rescate de su identidad comunitaria.
Requisitos para ser Diosa Centéotl
1.- La convocatoria establece que deben ser mujeres nacidas y radicadas en una comunidad del estado de Oaxaca a la que pretendan representar.
2.- Las participantes deben ser mayores de 18 años de edad, además que no hay límite máximo de edad.
3.- Conocimiento en profundidad de sus costumbres y tradiciones, además de que porten con orgullo su indumentaria tradicional, sin alteraciones.
4.- No haber participado en ediciones previas del certamen.
Historia de esta celebración
Este evento se remonta a julio de 1934 cuando comenzó a representarse en Oaxaca el montaje denominado El culto a la Diosa Centeotl.
Ya para 1969 se organizó un comité organizador de los Lunes del Cerro, el cual determinaba las delegaciones participantes en La Guelaguetza, además, calificaba el conjunto de bailes y convocaba a un concurso de “belleza étnica”, en el que se buscaba que la ganadora tuviera la apariencia más cercana a las culturas originarias.
Cabe recordar que en el primer concurso fue elegida la representante de Pinotepa Nacional, Dora Rodríguez Baños. Desde entonces, cada año se elige a la representante de esta deidad, aunque con los años dejó de funcionar como certamen de belleza.
Durante el gobierno de Salomón Jara se sustituyó al Comité de Autenticidad y se instituyó la Comisión Cultural Comunitaria creada por cada municipio, misma que selecciona a las delegaciones que participan en la Guelaguetza y que serán evaluadas conforme al cuadro artístico que presenten, y no a su perfil físico.
Convocatoria
Este año el proceso de selección de la Diosa Centéotl se realiza los días 21 y 22 de junio a las 17:00 horas en la Plaza de la Danza, en Oaxaca de Juárez.
A su vez, este año se registraron 49 participantes representantes de las culturas mazateca, nahua, chatina, mixteca, chinanteca, zoque, huave, zapoteca, mixe y mestiza de las ocho regiones de Oaxaca.
Concurso dividido en dos etapas
En la primera etapa las participantes expondrán temas relacionados con el contexto social y territorial de su municipio, identidad y tradiciones, así como las acciones culturales que realizan a favor de su población.
En la segunda etapa, bajo sorteo, abordarán temas como organización social y valores comunitarios, lenguas indígenas originarias de su municipalidad y su contexto social o patrimonio cultural material e inmaterial de su comunidad.
De este modo, la representante de la Guelaguetza es elegida con base en el conocimiento sobre su cultura, costumbres y tradiciones, mismas que sirven para proyectar ante propios y extraños que asisten a los Lunes del Cerro lo que significa ser oaxaqueño o oaxaqueña.
