Tras la renuncia de Anayeli Huerta Atristaín y Yarecxy Sánchez Galindo, como presidenta y suplente respectivamente en Santiago Tamazola, Oscar Sánchez Ruiz, expresidente municipal denunciado por violencia política de género durante la pasada administración, tomó de facto el cargo de edil.
En sesión extraordinaria de cabildo realizada a media hora de rendir protesta, Huerta Atristaín señaló que dejaba el cargo por “causas de fuerza mayor”, lo mismo argumentó su suplente, quienes a su vez son cuñada y sobrina de la persona que en sustitución asumió como presidente municipal.
Durante la administración pasada Oscar Sánchez ejerció violencia política de género en contra de la regidora de Cultura y Deporte, Heriberta Herlinda Martínez Balderas a quien obligaba a lavar los baños y las canchas deportivas, asimismo le suspendió los pagos de sus dietas.
La actual regidora de Gestión y Desarrollo Social, Elsa Méndez Ayala, señaló que a pesar de que el anuncio de la renuncia de Huerta Atristaín y Sánchez Galindo se hizo durante la sesión extraordinaria de cabildo, como autoridad municipal no tuvo acceso al escrito que formalizaba la separación del cargo.
“Yo he solicitado el acta, pero no he tenido ninguna copia. No he sido convocada ni notificada a otra sesión en la que ya se haya formalizado la renuncia y al nuevo presidente”, detalló.
Durante la toma de protesta Odilón Mejía Aguirre quien dijo ser delegado de gobierno del estado adelantó que habrían de realizarse algunos ajustes que serían informados en su momento. Luego, durante la sesión extraordinaria a la que les pidieron ingresar sin celulares, Anayeli Huerta indicó que presentaba su renuncia porque “no podía continuar en el cargo por causas de fuerza mayor”.
“Posteriormente Yarecxy Sánchez, quien es la suplente de Anayeli, dijo lo mismo que no podía continuar por problemas de salud y que no podía con esa responsabilidad”.
A pesar de que fueron exhortadas por algunos integrantes del Cabildo a no abandonar el mandato conferido por la ciudadanía a través del voto, ambas determinaron no continuar.
“A pesar de que les dijimos que estaríamos para acompañarla en hacer un buen trabajo, dijo que no. Posteriormente los demás regidores del PRI le indicaron que no la podían obligarla y si no se sentía cómoda aceptaban la renuncia”.
Elsa Méndez Ayala calificó lo anterior como una burla a la ciudadanía y un acto de complicidad a la corrupción.
