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Rechazan pueblos indígenas designación de Rigoberta Menchú

Rigoberta Menchú, Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas.
Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

Una alianza de pueblos y comunidades indígenas manifestó su desacuerdo con la designación de Rigoberta Menchú Tum como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Política Exterior de México por sus vínculos con gobiernos y actores políticos del PRI y del PAN, así como por ser acérrima enemiga de la Cuarta Transformación.

En un pronunciamiento, afirmó que los pueblos y comunidades indígenas no olvidan el gesto de la cercanía de la también activista con el poder político por ser recibida por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, después de obtener el Premio Nobel de la Paz en 1992, a pesar de las políticas impulsadas en contra de sus derechos.

Sostuvo que Menchú Tum fue invitada por el propio Salinas de Gortari en 1994 a participar en los procesos de diálogo con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y así hacer uso político de su figura con la intención de contener la presión social y proyectar una imagen de apertura frente a un conflicto profundamente arraigado en la desigualdad y la exclusión.

Expuso que la activista ofreció en el 2021 su solidaridad con el priista Alejandro Moreno Cárdenas no solo como figura política, sino como parte de una red de relaciones donde se incluye a actores directamente vinculados con estructuras partidistas quienes históricamente han excluido a los pueblos y comunidades indígenas.

Incluso, detalló que Menchú Tum hizo proselitismo en favor de la entonces candidata del PAN a la Presidencia de la República, Xóchitl Gálvez Ruiz en las elecciones del 2024 y ha mantenido una relación con el sector empresarial, a partir de su vínculo con Víctor González Torres y la nominación de su grupo al Premio Nobel de la Paz. 

Subrayó que la lucha de los pueblos y comunidades indígenas no puede convertirse en plataforma para reconocimientos, porque desdibujan el sentido profundo de la justicia y la paz.

Mencionó que estas relaciones no son hechos aislados, pues forman parte de una historia donde sus luchas han sido utilizadas para legitimar decisiones tomadas sin su consenso, porque no es suficiente colocar figuras reconocidas en espacios de poder si sus voces siguen sin ser escuchadas directamente.

Por esto, observó que el nombramiento de Menchú Tum evidencia una desconexión entre los discursos institucionales y la realidad de los pueblos y comunidades indígenas frente al racismo y la exclusión.

De este modo, manifestó su inconformidad porque no aceptan la utilización de sus luchas para construir legitimidad política, institucional o empresarial, ni quieren intermediarios para hablar por ellos, sino estar presentes y decidir, pues sin la representación de los pueblos y comunidades indígenas seguirá existiendo una forma de simulación.

Aparte de esto, resaltó que resulta inaceptable la designación de personas quienes han tenido vínculos con actores políticos quienes históricamente han sido responsables de políticas en contra de los pueblos y comunidades indígenas, como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa o con liderazgos actuales como Alejandro Moreno Cárdenas.

Ante ello, aseguró que el gobierno de la Cuarta Transformación no debe legitimar a una persona quien ha tenido vínculos con los pasados gobiernos neoliberales e interlocución con élites políticas mexicanas. 

Además, dijo que su relación y colaboración con los gobiernos pasados implica normalizar o legitimar a actores políticos cuestionados, especialmente cuando provienen de partidos con historiales polémicos en materia de desigualdad, corrupción o relación con los pueblos y comunidades indígenas. 

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