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Perdió Jalatlaco el arte de la curtiduría; hoy es un barrio mágico

Curtidores oaxaqueños
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Citlalli López

Luces multicolores hacen que, al caer la noche, sus calles empedradas y paredes de adobe brillen con regocijo. La calidez se aprecia sentado en una mesa de café al aire libre, se oye en el susurrar de las ramas de sus dos árboles notables, su belleza se admira en sus murales y en la arquitectura de su iglesia. Se trata de Jalatlaco, el barrio mágico dentro de la capital de Oaxaca.

Hace no más de diez años, Jalatlaco enfrentaba un grave problema de inseguridad que llevó a sus habitantes de la queja a la acción. Rescataron los lazos de confianza para poder cuidarse de manera conjunta. Conformaron un comité de vigilancia que logró la detención de varias personas y poco a poco fueron recuperando la tranquilidad en sus calles.

“Varias personas decidieron apostar por Jalatlaco, entonces empezó la hotelería, el cafecito, el restaurante. Aquello fue el preámbulo", explica Arnel Cruz Salazar, presidente del barrio de Jalatlaco.

A partir de la resistencia ante la inseguridad, sus habitantes lograron apropiarse de los espacios públicos para su disfrute y goce.

“Algo que terminó de darle el punto fuerte a Jalatlaco, fueron los murales. Hace algunos años, las comparsas de muertos tuvieron la idea de hacer un proyecto de un mural alusivo a la temporada. Este se hizo para darle realce a las actividades”.

Actualmente son al menos diez murales en donde se plasman el sentir, el origen, las raíces, el colorido y hasta las hazañas.

Dos de éstos se ubican en contraesquina del templo de San Matías Jalatlaco, misma que tiene uno de los órganos históricos más conservados de la entidad. Este hecho dio pie a que el Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca, la Fundación Alfredo Harp y habitantes aportaran recursos para su restauración.

Para su población, el corazón del barrio está sembrado en los dos árboles emblemáticos conocidos como coquitos ubicados en el atrio de la iglesia. Su edad es de aproximadamente 300 años. Los árboles han sido testigos del paso del tiempo y también de la unión entre sus habitantes.

Jalatlaco fue fundado por los aztecas y era conocido como Segura de la Frontera. Tras el establecimiento de la otrora Verde Antequera, Jalatlaco era quien dotaba de mano de obra a la ciudad además de ser el espacio que concentraba el arte de la curtiduría.

Con el avance de la modernidad, el oficio se fue apagando, sin embargo, su esencia como lugar tradicional se mantuvo.

“Tenemos la fortuna de que la gente oriunda vive en Jalatlaco, no han llegado a vender sus propiedades y eso es un referente, el hecho de que la gente viva en el lugar hace que no se muera durante la noche. Tenemos la experiencia de la ciudad misma que llegada la noche la gente cierra sus cortinas y se queda vacía”, señala Arnel.

“Varias personas decidieron apostar por Jalatlaco, entonces empezó la hotelería, el cafecito, el restaurante..."

Arnel Cruz Salazar, presidente del barrio de Jalatlaco

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