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Padecen estudiantes largo periodo de clases a distancia en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Nadia Altamirano Díaz 

Eugenia no tiene reparo en admitir: “Yo, sí, soy bien desesperada, mejor me voy a trabajar, a vender a la calle y mi esposo se encarga de las clases y las tareas con tres de mis hijas, de cuidar al bebé de un año y yo llevo todos los días para comer”.

Cuando no tiene clases virtuales en su secundaria, Jenifer, de 12 años, prefiere acompañar a su mamá a vender a la calle a quedarse en casa a hacer tarea: “No me gusta hacerla, antes de la pandemia si me gustaba ir a la escuela, pero ahora no porque es aburrido, ya no vamos a jugar”, reconoce con timidez.

Para el psicoterapeuta Gerardo Amaury Morales Ramírez, en toda niña o niños hay una dispersión normal y natural que le hace preferir dibujar, rayar sus cuadernos o sólo pensar en salir a jugar, lo que impacta en su concentración.

Y analiza: “Existe un retraso generalizado en cuanto a la situación educativa. No es lo mismo estar en un ambiente escolarizado a estar detrás de una pantalla donde las reglas no son abiertas ni existe la optimización de los recursos tecnológicos”, ya sea porque mamá o papá trabajan fuera de casa, porque la conexión de internet no es estable o no siempre hay dinero para ponerle crédito a su celular.

 Mayores distractores

Si antes de las clases virtuales existía un problema del alumno o la alumna para retener los conocimientos, “en una pantalla se tienen todos los distractores a la mano”.

Para dimensionar el problema el especialista en dar acompañamiento psicológico a infantes y adolescentes, explica: “Si en clases presenciales me distraigo con un juguete o tengo ansiedad por salir a jugar o sólo pienso en mi videojuego, mi capacidad de retención disminuye a un 50 o 60 por ciento, pero con las clases virtuales puede disminuir hasta en un 20 por ciento”.

Las dificultades, reconoce, son mayores en zonas rurales por el nivel de estudio de los padres o las madres que no saben a quién recurrir para implementar herramientas de control tecnológico o no saben auxiliar a sus hijos o hijas.

La suspensión de las ferias en la mayoría de municipios hizo que Eugenia y Antonio lleguen a un acuerdo para que la familia pueda tener lo indispensable y las responsabilidades de la casa cumplirse.

De sus seis hijos, sólo Lorena, de siete años y quien cursa el segundo grado de primaria “salió muy lista” y sin necesidad “de tanta ayuda” ya sabe leer, sumar, restar “y hasta se está aprendiendo las multiplicaciones”.

De sus hijas que estudian cuarto grado y primero de secundaria no puede decir lo mismo: “a ellas mi esposo si las regaña, las trae más cortitas, pero le digo que no lo haga porque cuando alguien quiere, aprende”.

Aburrida de la tarea

A Eugenia no le atemoriza que en poco tiempo Jenifer no quiera continuar estudiando, como hizo su hijo Jair, quien a sus 19 años sólo concluyó el bachillerato.

“Le daba mucho sueño, no se quería parar a hacer la tarea ni seguir con sus clases”, así que en el 2020, cuando recién habían comenzado las clases a distancia por la pandemia, Antonio, pero sobre todo Eugenia, prefirieron que trabajara de cargador en los tianguis.

Laura, es una madre profesionista que a diferencia de Eugenia o Antonio no permitiría que Natalia o Leonel trunquen su derecho a la educación, a pesar de que reconoce que las clases a distancia son “un batallar” porque ella, pero sobre para sus hijos que “ya están muy estresados, cuando quieren hacen la tarea bien, pero cuando se hartan, ya no”.

Quizá por la edad, Laura cree que con Leonel las dificultades son mayores porque debe estar a lado de él al momento de seguir sus clases en línea porque lo ha descubierto mirando videos o chateando mientras su profesor de tercer grado explica del otro lado de la pantalla.

“Eso disminuye su capacidad de concentración. He probado en varios lugares de la casa y se distrae hasta con los lápices que los usa como soldaditos”, dice con la disyuntiva de no poder optar por una escuela particular por la falta de ingresos suficientes para pagar la colegiatura.

Pendiente regreso generalizado

Casi dos años después de que se suspendieron de manera general las clases presenciales en todo el país, el próximo 19 de marzo la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación definirá en una Asamblea Estatal para definir un posible regreso generalizado.

Actualmente, de las 11 mil 572 escuelas de nivel básico que operan en Oaxaca, únicamente 3 mil 712 imparten clases en la modalidad presencial o intercalada con la virtual, mientras que otras 7 mil 860 se mantienen cerradas y con clases a distancia.

 

 

"Si no hay supervisión del uso de los dispositivos móviles con los que se conectan a las clases virtuales, permite que el alumno o la alumna accedan a juegos porque el docente no ve qué hace quien está del otro lado de LA pantalla". Gerardo Amaury Morales Ramírez, Psicoterapeuta

 

 

Panorama

11, 572 escuelas de nivel básico

3,712 con clases semi presenciales

7, 860 con clases a distancia

 

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Poca concentración

Escuchar la clase a través de un dispositivo incrementa los distractores si no existe la supervisión de una persona adulta.

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