De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional de México (SSN), en promedio, se detectan entre 5 y 10 sismos diarios en Oaxaca, aunque muchos de ellos son de baja magnitud y no son percibidos por la población, uno que otro se percibe por los habitantes, quienes toman las medidas necesarias para ponerse a salvo.
El terremoto del 7 de septiembre de 2017, aún vive en el recuerdo de muchos de los oaxaqueños quienes no dan cabida a lo sucedido, pues además de tener una intensidad fuerte y haber durado varios segundos, también provocó cientos de afectaciones, principalmente, en la región del Istmo de Tehuantepec.
Estos fenómenos no se pueden predecir, pero en el imaginario colectivo, el mes de septiembre es cuando estamos más propensos a percibir estos fenómenos; esto, debido a que a lo largo de los años estos fenómenos se han presentado en esta fecha y además está ligada al Simulacro Nacional, que suele realizarse el 19 de septiembre, conmemorando los sismos de 1985 y 2017, que ocurrieron en la misma fecha.
Estos eventos traumáticos dejaron una profunda huella en la sociedad mexicana, reforzando la importancia de la preparación ante sismos.
El simulacro
Si bien es cierto que nada te prepara para un evento sísmico, el objetivo del Simulacro Nacional de Sismo en México es promover la cultura de la prevención, para que la ciudadanía sepa cómo actuar antes, durante y después de un sismo. Esto incluye saber qué hacer en el momento del temblor, conocer las rutas de evacuación, y ubicar zonas seguras en casa, escuela o lugar de trabajo.
Estas acciones, de acuerdo con información del Gobierno de México, buscan reducir el riesgo de pérdidas humanas y materiales; “al tener a la población mejor preparada y educada sobre cómo reaccionar ante un sismo, se pueden disminuir los daños, tanto en términos de vidas humanas como de infraestructura”, aseguran.
Entre los sismos que se han registrado en el país, el más destructivo ocurrió en 1985, cuando un sismo magnitud 8.1 en la escala Richter causó devastación en el centro, sur y occidente de México, en particular en la Ciudad de México.
Las cifras oficiales señalan que hubo seis mil muertos, más de 30 mil heridos y 150 mil damnificados, según datos del Gobierno de México.
Treinta y dos años después de aquella tragedia, otro temblor de magnitud 7.1 sacudió la capital mexicana, así como Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero, Oaxaca y Tlaxcala.
Las autoridades contabilizaron 369 fallecidos, mientras que unas 250 mil personas quedaron damnificadas, más de 180 mil viviendas sufrieron daños con los dos terremotos y de esas, 50 mil 610 tuvieron daños totales.
Sismos en Oaxaca
Oaxaca ha sido de los estados más golpeados por los movimientos telúricos, ya que su ubicación geográfica lo coloca en una zona de alta actividad sísmica; la combinación de la interacción de placas tectónicas, el cinturón de fuego y las fallas geológicas locales, hacen que el estado tenga constantemente registro de actividad.
En orden cronológico, estos han sido de los sismos que han marcado la historia y remembranza en la ciudadanía; esto, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que ofrece reportes y análisis detallados sobre los impactos de terremotos históricos y recientes en México.
El terremoto del 7 de septiembre de 2017, el cual tuvo una intensidad de 8.2 grados, con epicentro en el Golfo de Tehuantepec, es uno de los más fuertes registrados en la historia reciente de México.
El municipio más afectado fue Juchitán de Zaragoza, donde se registraron graves daños en viviendas e infraestructura. El sismo dejó un saldo de más de 90 personas fallecidas en el país, la mayoría en Oaxaca. Este terremoto liberó una cantidad de energía superior a la de otros sismos recientes en México.
Terremoto del 23 de junio de 2020, con epicentro en la región de La Crucecita, cerca de Huatulco; este sismo alcanzó una magnitud de 7.4.
Aunque no fue tan destructivo como el de 2017, causó daños significativos en varias localidades y se sintió en gran parte del país, incluso en la Ciudad de México. Se reportaron varios fallecidos y daños materiales importantes, sobre todo en viviendas y carreteras.
El terremoto del 20 de marzo de 2012, tuvo su epicentro entre Oaxaca y Guerrero, y afectó especialmente la región de la Mixteca oaxaqueña. Alcanzó una magnitud de 7.4 y, aunque no causó tantas víctimas mortales, sí dejó importantes daños en infraestructuras.
El terremoto del 30 de septiembre de 1999, afectó principalmente a la Costa, con epicentro cerca de Puerto Ángel; el sismo, de magnitud 7.5, provocó la destrucción de muchas viviendas y daños en infraestructuras como escuelas y hospitales. También hubo deslizamientos de tierra en zonas montañosas, lo que agravó la situación en algunas comunidades rurales.
El terremoto del 29 de marzo de 1787, fue considerado uno de los sismos más fuertes registrados en México; tuvo su epicentro en las costas del Pacífico de Oaxaca. Tuvo una magnitud estimada de 8.6 grados y provocó un gran tsunami que afectó severamente las costas de Oaxaca y Guerrero.
Aunque los registros históricos no son tan detallados como en la actualidad, se sabe que causó grandes daños en la región y es uno de los eventos sísmicos más devastadores de la historia de México.
PARA SABER
-Septiembre es el mes para conmemorar los sismos de 1985 y 2017.
-Hoy se realiza el Simulacro Nacional de Sismo en México.
-De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional de México (SSN), en promedio, se detectan entre 5 y 10 sismos diarios en Oaxaca.
-Estos eventos han dejado una profunda huella en la sociedad mexicana.
-El objetivo de un simulacro es que la ciudadanía sepa cómo actuar antes, durante y después de un sismo.
“Al tener a la población mejor preparada y educada sobre cómo reaccionar ante un sismo, se pueden disminuir los daños, tanto en términos de vidas humanas como de infraestructura”.
Gobierno de México
