Agencia Reforma
HUATULCO, Oaxaca.- Llegan con olor a sudor y humo, y a decir que por los derrumbes del huracán "Agatha" la semana pasada se hicieron ocho horas desde Santiago Xanica hasta aquí, en auto, caminando, en aventón, cuando antes se hacían cuatro.
"Además, tenemos cuatro muertos ya, pues no podemos decir desaparecidos porque ya no son", informa el que viene al frente.
Son doce personas con huaraches, gorras, mochilas moteadas de polvo, que detrás de las rejas del 98 Batallón, sobre la carretera Acapulco-Salina Cruz, donde acaba de entrar la camioneta del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador.
"Entonces para qué decir desaparecidos si ya no van a aparecer", agrega Domingo García.
Lo peor de todo, añade, es que Aída Hernández Moreno, alcaldesa desde 2020, no se para por ahí.
"Gobierna desde Oaxaca, desde Oaxaca es que Gobierna ella, por eso es que no debe estar allá adentro".
Lo respaldan los demás con la boca cerrada y la mirada en el piso. Lo que no dicen, es que Aída Hernández está amenazada.
En octubre de 2019, cuando regresaba de registrarse como candidata fue secuestrada, torturaron y asesinado su esposo, Wilbert Méndez, un agente de investigación.
"Llevamos dos años sin luz"El huracán azotó el pasado 30 de mayo las costas del Pacífico oaxaqueño. A la última hora bajó su intensidad, pero aun así dejó hasta ahora nueve muertos, varios desaparecidos, 28 mil casas dañadas, 100 mil personas afectadas, según las cuentas del Ejército.
Del otro lado de la carretera, una manta dice que otros males ya veían de atrás: "San Miguel Chongos, San Carlos Yautepec, Oaxaca. Solicitamos audiencia señor Presidente: camino destrozado por el huracán y dos años sin energía eléctrica".
La sostiene de un lado Valentino Aquino Inclán, indígena zapoteco, 45 años, moreno, los dedos de los pies engarruñados dentro de sus huaraches húmedos .
"Venimos acerca de la petición de la energía eléctrica. Llevamos dos años sin luz y estamos a oscuras, porque por causa de la pandemia que entró, y hay una comunidad, San Isidro Chacalapa, donde cayó la cuchilla por ahí y ya no nos dieron permiso para entrar. Entonces, desde allí la comunidad se puso un poquito opuesta de que ya no va a dar chance y llevamos dos años sin luz", dice Valentino, con el morral atravesado en el pecho y el aire que le sacude la camisa abierta. Va a comenzar a llover.
"No hemos recibido ni una despensa, ahora sí que destruyó el huracán porque estuvo dura el agua, el viento y sí destruyó camino, pero no nos ha llegado ni despensa ni un apoyo del Gobierno, nada. A lo mejor habrá más comunidades donde están más atendidos y nosotros estamos lejos, pero es necesario también que el gobierno se acuerde de nosotros", agrega.
Adentro del Batallón, Lopez Obrador va a confiar en los alcaldes para que le respondan a esta gente. El Gobierno está ocupado, reconoce. Ya no hay Fonden: "Ya no existe el Fonden, ya no existe la ratería".
El censo se acabará el domingo. El próximo viernes volverá a entregar los cheques.
