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“No es un adiós, es un hasta pronto": Jesuitas se van de Oaxaca

Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos agradeció ayer a la Compañía de Jesús por su labor pastoral y por su testimonio para hacer vida el Evangelio, durante 450 años de presencia en Oaxaca.

“He visto la entrega de los sacerdotes, su amor a la iglesia, su amor a la comunidad y sobre todo, desgastarse y preocuparse por nuestro Oaxaca”, asentó.

Durante la homilía de la solemne celebración eucarística de despedida de esa orden religiosa, desarrollada en el templo de la Inmaculada Concepción, el pastor aseguró que la conclusión de la misión de la Compañía de Jesús en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca no resulta nada grato para su persona. 

“No me es grato ser el arzobispo que despidió a los jesuitas de Oaxaca después de más de 400 años. Espero que no vayan a pensar ‘qué ingrato es, para que los despidió’”, señaló.

En presencia del provincial de la orden, Luis Gerardo Moro Madrid, así como de los sacerdotes jesuitas Rafael Aguayo Villanueva, José de Jesús Rojas García, Sebastián Mier Gay, sostuvo que solicitó en muchas ocasiones a la Compañía de Jesús quedarse en la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, porque se necesita su presencia para anunciar el Evangelio.

“Una y otra vez, les he dicho padres jesuitas los necesitamos en Oaxaca, el arzobispo los necesita en este templo. Pero tenemos que aceptar la partida de nuestros hermanos jesuitas como comunidad, como arquidiócesis y como iglesia”, agregó.

Y entre aplausos de la feligresía y gritos de “¡que se queden!”, ofreció el templo a los sacerdotes jesuitas si en algún momento deciden regresar, por ser esa su casa.

“Esos aplausos muestran cuanto aman nuestros fieles a los jesuitas. Ustedes un día van a regresar si Dios lo permite y aquí está su casa, no vayan a buscar a otro lugar, les entregamos de nuevo las llaves, para que entren y vivan entre nosotros”, aseveró.

Sin embargo, Vázquez Villalobos destacó que ha aceptado la voluntad de Dios y la decisión del provincial de la orden, Luis Gerardo Moro Madrid, porque fue meditada con su equipo de gobierno desde hace varios meses.

“Se retiran porque les faltan sacerdotes. Por esa razón, ya no pueden estar aquí. Aunque les está costando irse, les está doliendo en el alma, asumen con respeto y obediencia la decisión”, anotó. 

“No es un adiós, es un hasta pronto”

Mientras tanto, el provincial de la orden, Luis Gerardo Moro Madrid afirmó que la decisión de terminar su misión en Oaxaca es una de las más difíciles y dolorosas tomadas por la Compañía de Jesús.

“Cada vez somos menos para cubrir las obras con las que queremos servir a la iglesia, Algunos hermanos han dejado la orden, otros tantos, por su edad y salud, se han tenido que retirar a nuestras enfermerías”, añadió.

De este modo, resaltó que los tres sacerdotes jesuitas irán a otros lugares y a reforzar los destinos donde la Iglesia Católica los requiera.

También, pidió perdón por los errores por sus hermanos jesuitas que no pudieron ser fieles testigos del amor de Dios o si alguna vez no asumir el compromiso ameritado por las circunstancias.

Aparte de esto, agradeció al arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos por su comprensión, dolor, cariño y por el acompañamiento a sus hermanos sacerdotes, así como por su interés persistente por la permanencia de la Compañía de Jesús.

“No es un adiós, es un hasta pronto. Y como le dije un día al arzobispo, ‘si es de Dios, vamos a regresar’, pero más fuertes y más renovados”, apuntó. 

Presencia centenaria

Los primeros sacerdotes jesuitas llegaron a Oaxaca en el Adviento de 1574, es decir, entre las cuatro semanas previas a la Navidad.

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