Víctor Jarquín abandonó su trabajo y su vida en la Ciudad de México, luego de que su madre perdiera a su padre debido al COVID-19.
Para ayudarse económicamente y que su madre pudiera realizar una actividad y no caer en depresión, colocaron un negocio en su vivienda.
Todo marchaba de maravilla en el negocio, hasta el pasado 14 de abril, cuando una granizada cayó en la ciudad de Oaxaca.
Negocio familiar
Víctor narra que hace seis meses decidió regresar a su natal Oaxaca para poder hacerle compañía a su madre, a quien notaba triste y decaída desde la muerte de su padre por la enfermedad del COVID-19 el año pasado.
El joven había decidido estudiar la carrera de Administración de Empresas y después de terminar, decidió emplearse en la capital del país en una compañía.
Todo marchaba bien para Víctor, hasta el año pasado, cuando la noticia de que su padre había enfermado de Covid le sorprendió; lamentablemente, no pudo superar la enfermedad y pereció.
Su madre, Juana Candelaria, de 64 años de edad, cayó en depresión por este suceso trágico, por lo que para hacerle compañía, Víctor abandonó su vida en la capital y regresó a Oaxaca de Juárez para vivir con su mamá.
Para poder salir adelante, Juana y él decidieron abrir un puesto de antojitos oaxaqueños, por lo que en el patio de su casa colocaron dos mesas con manteles y bancos, así como una cocina para poder preparar los alimentos al momento.
Todo marchaba viento en popa, ya que en la zona donde viven no existen muchos lugares para cenar, por lo que rápidamente los vecinos convirtieron este espacio en su lugar favorito para degustar los antojitos.
Granizada de miedo
Aquella noche del 14 de abril, como todos los días, en punto de las 19:00 horas, el negocio estaba abriendo sus puertas, recibieron a los primeros comensales y se encontraban preparando los alimentos.
De pronto, empezó a llover en la ciudad, pero como todo ciudadano, Víctor pensó que sólo se trataba de una llovizna, pero empezó a caer granizo acompañado de un fuerte viento que en cuestión de segundos, destruyó el techo del negocio.
Los clientes que se encontraban cenando tuvieron que levantarse y resguardarse; además, la comida, los platos, manteles, servilletas, entre otros artículos, se dañaron.
Madre e hijo decidieron cerrar el negocio para evaluar los daños, principalmente en el techo, ya que uno de los soportes fue derribado. Al siguiente día, comenzó la limpieza en el negocio, la cual consistió en deshacerse de las cosas que se habían dañado.
La familia tuvo que cerrar y una semana después volvieron a abrir; “volvimos a empezar; cosas en las que habíamos invertido se perdieron y pues ahora queremos recuperarnos, ya que es nuestra única fuente de ingresos”, dijo Víctor.
Vuelven a empezar
Por su parte, su madre Juana Candelaria, no pierde la esperanza y asegura que le tienen que echar ganas para salir adelante; esto lo ve como una prueba y confía en que los clientes regresen.
El negocio de la familia se encuentra en la calle de Vega 309, entre Fiallo y Melchor Ocampo en el centro de la ciudad de Oaxaca; lleva por nombre El Callejón del Sabor, comercializan tlayudas con tasajo, chorizo o cecina enchilada; quesadillas de queso, flor de calabaza, champiñones, tinga, chicharrón prensado y quesillo; molotes de papa con chorizo, tostadas de frijol y guacamole.
Así como gorditas de chicharrón prensado; tacos dorados; café de olla y refrescos, en un horario de lunes a domingo, de 19:00 a 23:30 horas.
Para saber
Viernes 14 de abril cayó la granizada.
Víctor y su madre emprendieron un negocio hace seis meses.
De 19:00 a 23:30 horas abre el negocio de antojitos.
