La libertad religiosa es un derecho constitucional, y los municipios de Oaxaca deben velar porque la libertad de culto se cumpla, y así no verse afectadas las denominadas minorías religiosas.
El teólogo originario de Tehuantepec, Eliseo López Estrada aseguró que, a lo largo de la historia, el poder político tuvo una relación cercana con la iglesia católica. Este privilegio se mantuvo con la independencia de España, donde el catolicismo siguió siendo la única religión oficial de México.
Esta situación cambió con el constituyente de 1857 y posteriormente, en 1860 con Benito Juárez, al promulgar la Ley sobre libertad de cultos, que protegía la libertad religiosa de cualquier culto y no sólo del mayoritario, dijo.
El especialista en las Sagradas Escrituras expresó que actualmente, esta prerrogativa no se cumple, y quienes se ven más afectadas son las denominadas minorías religiosas, que a lo largo del tiempo han padecido, en menor o mayor medida, discriminación.
Al respecto, coincidió con lo expuesto por la diputada Haydeé Reyes Soto, quien desde el Congreso del Estado se pronunció por combatir la intolerancia religiosa en los 570 municipios de Oaxaca, ante lo suscitado en las comunidades contra cristianos evangélicos, pues según el Secretario de gobierno Jesús Romero conoce de más de 70 casos en Oaxaca donde existe persecución por no profesar la fe de las mayorías.
López Estrada señaló que el estado tiene que reconocer la gran pluralidad religiosa que se viene dando en Oaxaca, donde el catolicismo dejó de ser el único pensamiento hegemónico como lo fue en tiempos de la colonia.
Señaló que lo ocurrido en municipio de San Juan Lalana, estado de Oaxaca, es un caso de muchos más, donde los evangélicos son perseguidos por profesar una fe distinta a la que predominó por muchos siglos.
El teólogo exhortó a la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), y a las autoridades locales de los 570 municipios a garantizar el derecho constitucional y empezar a promover el respeto a las creencias religiosas dentro de sus comunidades y evitar conflictos de intolerancia religiosa.
