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MOVIMIENTO MAGISTERIAL. SALDOS Y RETAZOS DEL 8º PREPLENO DEL MDTEO

Mario Robles durante su participación en el octavo Prepleno del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO).
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Joel Vicente Cortés

La consigna circuló dentro y fuera del recinto: “¡Fuera los traidores de la Comisión Política!”. No era un arrebato aislado ni un exabrupto momentáneo. Eran mms, volantes, consignas y un malestar acumulado que terminó por manifestarse durante el 8º Prepleno del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO), celebrado 3,4 y 5 de diciembre del año en curso.

La frase tenía destinatarios claros y un origen preciso: la jornada de lucha de mayo, donde —según amplios sectores de la base— la Comisión Política tiró por la borda semanas de organización, desgaste y presión colectiva a cambio de acuerdos huecos y promesas caducas que ni siquiera llegaron a disfrazarse de cumplimiento.

Mientras el magisterio resistía bajo el sol, la lluvia y las amenazas de siempre, sosteniendo con dignidad la calle y la protesta, los de siempre decidieron negociar en lo oscurito. Y lo hicieron no sólo a espaldas del movimiento: se hizo desmovilizándolo, apagando la fuerza de la Sección 22 justo cuando el gobierno empezaba a sentir verdadero calor político. El resultado fue un golpe moral que la base no olvida ni perdona, porque se configuró —y se sigue nombrando así— como una traición. Una traición con monto, destinatario y consecuencias. Las voces inconformes lo dijeron sin rodeos: “El magisterio exige cuentas. Exige dignidad. Reclama la salida inmediata de quienes pactan con el poder. La Sección 22 necesita dirigentes leales a las bases, no operadores del gobierno.”

No eran pocos. No eran marginales. Y no improvisaban. Los grupos políticos y delegados que sostuvieron esas acusaciones llegaron organizados, con documentos, pronunciamientos, cuadros y acuerdos previos. La demanda más extendida: la construcción de una nueva Comisión Política, una CP representativa, transparente, combativa, y no el aparato neocorporativo que hoy se refugia en la operación cupular. Pero ya se sabe: en Oaxaca la indignación se organiza… pero la cooptación también. Lo que pasó en el Prepleno fue el clásico guion del “mucho ruido y pocas nueces”.

La plenaria, las mesas, los delegados —o al menos una parte decisiva de ellos— terminaron por solapar lo que un día antes juraban condenar. La inconformidad estaba lista, los votos decían que alcanzaba para remover la CP… hasta que apareció el viejo y fiel recurso: el estipendio, esa contribución inesperada que mágicamente convierte la indignación en silencio y la rebeldía en abstención. No es exageración. No es rumor. Es práctica, y fue visible. Apenas 24 horas antes del Prepleno, cálculos de los propios grupos internos estimaban que cerca del 60% de los delegados estaban a favor de abrir la discusión sobre la revocación del gobernador Jara. Es decir: había condiciones para una posicionamiento histórico del MDTEO. Pero al final, la operación política hizo su trabajo.

La pregunta que hoy corre en todas las regiones es inevitable: ¿Qué movió a la CP para operar a favor del gobernador? ¿Lealtad, estrategia… o pagos adelantados? Sea cual sea la respuesta, el efecto es visible: el Ejecutivo local, que hace apenas unos meses se perfilaba como rival a vencer del movimiento, terminó convertido en algo así como el Santa Claus institucional del MDTEO: llega con bolsas llenas, pide poco a cambio y agradece toda la disciplina que pueda comprar. Ahora se abre un periodo extraño: un compás de espera antes del tercer paro escalonado de tres días. Tiempo suficiente para que la dirigencia negocie en calma, desvíe demandas, administre el enojo de las bases y ajuste su calendario político… siempre con la mirada puesta en las próximas candidaturas a diputaciones federales y locales, donde más de uno quiere aparecer con foto propia y padrino gubernamental.

Lo trágico es que la dirigencia comenzaba —lentamente, a trompicones— a recuperar un mínimo de credibilidad. Y justo cuando parecía que avanzaba un milímetro, decidió retroceder tres kilómetros. El capital político no sólo se construye lentamente; también puede dilapidarse con una sola maniobra entreguista. Y esta, hay que decirlo, fue de esas que se ven, se huelen y se recuerdan.

Al final, el Prepleno no dejó acuerdos trascendentes, pero sí una certeza: el MDTEO no enfrenta únicamente al gobierno; también lidia con su propia dirigencia, una que parece más interesada en sobrevivir políticamente que en conducir con dignidad a su base. Y para quienes aún dudaban de la profundidad del problema, el 8º Prepleno dejó un mensaje clarísimo: En la Sección 22, la traición ya no se esconde en la sombra… ahora desfila en primera fila y con gafete oficial.

Oaxaca, 11.12.25

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