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Monos de calenda: un legado de don Filemón en Oaxaca

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Foto(s): Ana Lilia Pacheco
Ana Lilia Pacheco

San Antonio de la Cal, Oaxaca.- A don Filemón Martínez no sólo le gustaba hacer monos de calenda y faroles; le gustaba que estos tuvieran un sello característico de quien lo compraba o que se hiciera con los materiales adecuados para que sus piezas fueran únicas.

Después de su fallecimiento, su familia decidió cumplir con los encargos pendientes de don Filemón y cuidar los detalles que él siempre tuvo con su trabajo, por lo que ahora este negocio familiar se mantiene.

Ahora, Joel Martínez, hijo de don Filemón, es quien se encarga de hacer los esqueletos de los monos de calenda y faroles que se solicitan principalmente para las mayordomías, mientras que sus hermanas y sobrinas, ayudan con las decoraciones y acabados.

 

Por su parte, Gerardo Martínez, nieto de don Filemón, ha sido el que decidió que este legado continuara en su familia a pesar de la muerte de su abuelo, por lo que siguen dándole mantenimiento a las cabezas de monos de calenda que tienen, armando faroles y haciendo decoraciones.

 

Precursor de tradiciones

Gerardo relata que ha visitado a las personas mayores que viven en San Antonio para hacer un recuento del trabajo de su abuelo, por lo que ha documentado que fue don Filemón quien trajo a este municipio la tradición de las calendas por el año de 1950.

 

Fue en San Juan Chapultepec, agencia de la capital oaxaqueña, donde don Filemón vio por primera vez los monos de calenda, pero esos tenían alambrón, por lo que él diseñó algunos con carrizos, para que fueran un poco menos pesados.

 

Comparte que la anécdota dice que antes no había un distintivo para las mayordomías, por lo que decidió hacer monos chiquitos y ponerlos en carrizos para identificar quiénes son los padrinos.

Fue así como comenzaron a hacer estas actividades y las personas de San Antonio le pedían, y aún les piden, prestados los monos de calenda para las fiestas patronales, por lo que ellos los visten de acuerdo para la fiesta.

 

Sello distintivo

La familia Martínez recuerda que para don Filemón los detalles en los monos eran muy importantes, por lo que continúan con esa tradición.

Gerardo explica que los monos que su abuelo hacía tenían una particularidad de las personas, ya sea por su apodo, algún detalle físico o de su actitud o si decían algo chusco, por lo que ellos también tratan de que sus monos sean así.

Asimismo, al crear los monos, siempre trataba de hacerlo lo más real posible, como ocurrió con un mono de calenda de un danzante de la pluma, cuya ropa se hizo con la tela original de los danzantes, ya que el penacho llevaba plumas y detalles en hojalata.

Trabajo de más artesanos

Las tías y primas de la familia Martínez son las encargadas de la decoración, por lo que también buscan que los monos tengan la indumentaria original de la región o persona que buscan representar.

Joel explica que hace un tiempo hicieron una mujer con mandil, por lo que fueron a la Villa de Zaachila a buscar a la artesana que hace los mandiles para que le tomara las medidas al mono de calenda de más de 2 metros de altura y con un peso de 25 kilos, para que tuviera un auténtico mandil con todos los detalles.

 

Asimismo, han buscado artesanos que se dedican a la hojalata para que les hagan la bisutería a los monos que se visten del Istmo de Tehuantepec y otros.

La familia comparte que sus monos han sido enviados a la Costa, Mixteca y otras regiones del estado, además de participar en calendas, convites y en la Guelaguetza, por lo que esperan que continúe el legado de don Filemón Martínez Santiago.

 

2

metros y 25 kilos llegan a medir y pesar los monos de calenda

1950

año en que comenzaron a tener tradiciones propias en San Antonio de la Cal

 

Para saber

Primos, primas, tíos, tías y nietos siguen la tradición de crear monos de calenda.

Bodas, convites, calendas, guelaguetzas, algunos festejos en los que han estado presentes los monos.

 

Precursor de calendas

Gerardo relata que ha visitado a las personas mayores que viven en San Antonio para hacer un recuento del trabajo de su abuelo, por lo que ha documentado que fue don Filemón quien trajo a este municipio la tradición de las calendas por el año de 1950.

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