Haberle hecho caso a su hermana para que no se detuviera a descansar un momento y siguiera caminando para no rezagarse de la caravana, Solymar considera que fue lo que le salvó la vida.
Así narró la joven venezolana, con ocho meses de embarazo, lo que le sucedió esa madrugada del jueves, cuando un auto arrolló parte de la caravana de migrantes que caminaba a un costado de la carretera Panamericana 190, a la altura del municipio de Niltepec.
Un conductor ebrio arrolló a los integrantes de una caravana de migrantes cuando caminaban a la orilla de la carretera federal 190 en el Istmo de Tehuantepec, dejando a tres personas sin vida y otras 19 quedaron con lesiones.
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Relató que ese día, salieron de Santiago Niltepec alrededor de las 2:00 de la mañana con dirección a La Venta. Solo unos minutos antes de que ocurriera la tragedia, ella iba caminando junto a Reynaldo y su hija, las dos personas fallecidas.
Luego de una hora de caminata, debido a su estado de gravidez comenzó a cansarse, y a rezagarse; sin embargo, su hermana le dijo que no se detuviera. No habían pasado 10 minutos cuando escuchó el golpe y luego gritos y llantos.
“Yo me siento una sobreviviente, siento que Dios me salvó; mire, no me lo va a creer, pero yo venía junto a esa gente, yo estaba al lado de esa persona; si no escucho a mi hermana, a la voz de ella que ella sigue, yo me quedo ahí y yo seguí con ella”.
Ante el accidente sucedido en Santiago Niltepec, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, la DDHPO llamó a las autoridades estatales a atender la alerta temprana para garantizar la seguridad, integridad y la vida de la caravana migrante en tránsito por la entidad. https://t.co/Wmmp45IHgp
— Noticias Oaxaca NVI (@nvinoticiasoax) September 2, 2024
Dijo que en un segundo todo cambió, todo era confusión, gritos, desesperación; algunos tratando de salvar a los heridos; sin embargo, poco pudieron hacer por Reynaldo y su hija, quienes murieron en el lugar debido al fuerte impacto.
“Me siento triste por la pérdida de ellos. No puedo explicar el dolor, pero también me siento calmada porque Dios es grande, por algo Dios quiso que yo me adelantara, mi primera vez, porque siempre vengo atrás”.
