Ser policía significa enfrentarse a un sin fin de peligros, los cuales sorteamos gracias a la constante capacitación que recibimos dentro de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), comentó María Eleuteria López Hernández.
Porta orgullosa el uniforme desde hace dos años que han sido agradables y de mucho aprendizaje, pero a la vez que difíciles “por estar lejos de la familia".
"La adrenalina es bastante cuando estamos enfrentando al peligro, donde lo único que se viene a la mente son nuestros padres e hijos”, agregó la uniformada.
Explicó que en su trabajo tiene que estar pendientes de cualquier cosa que llegue a suceder, “debemos tener responsabilidad del trabajo, cargar chaleco, arma, casco, lo cual es muy diferente con las labores domésticas que realizo en casa, como es cuidar a mis hijos, estar con la familia, preparar la comida y todo lo relacionado a las labores domésticas”.
Dijo que el tiempo que lleva dentro de la corporación se siente muy satisfecha, “porque en la misma existen pocas mujeres y no todas quisieran estar lejos de su familia y a mi me causa satisfacción”.
Indicó que cuando existen problemas en los diferentes puntos de la entidad oaxaqueña, es obligatorio tanto para hombres como para mujeres salir de partida.
La capacitación es fundamental
"Cada vez que nos requieren vamos preparadas para hacer frente a lo que se nos presente, porque antes de ser parte de esta institución recibimos un curso de formación inicial, es ahí donde nos enseñan la mayoría de las cosas que tenemos que hacer, como es el caso de tratar con grandes masas de personas”.
López Hernández ha visto como otros compañeros han sufrido algún accidente, “desde el momento en que uno sube a la patrulla hasta que llegan, ya que han ocurrido accidentes llegando o saliendo a servicio, por eso, no podemos descuidarnos en los entrenamientos, los cuales son diarios, y depende de cada uno el concentrarse en cada uno de los movimientos”.
Y es que, diariamente reciben cursos en la explanada del cuartel, para soportar su propio peso y el de sus mochilas, ya que, tan sólo del equipo, consistente en las armas, chaleco y casco, son alrededor 20 kilos, aparte la mochila donde llevan sus uniformes.
Corren hasta con 20 kilos en la espalda
A veces recorren de cinco a diez kilómetros con ese peso, hasta llegar al lugar donde tendrán que permanecer el tiempo que les sea señalado, “a veces tenemos que correr con todo ese peso y debemos tener la capacidad para eso”.
A López Hernández no se le cruzó la idea de que algún día sería policía, labor que desempeña con todo el valor, conocimiento y experiencias que va adquiriendo durante su estancia dentro de esta corporación, en la que ha seguido adquiriendo nuevos conocimientos.
“De este trabajo me siento muy orgullosa al igual que se sienten mis padres, y en la corporación hay que tener la sencillez y humildad para establecer comunicación con diferentes compañeros, los cuales llega uno a ver como parte de la familia, tal vez no podemos ver a la propia, pero ellos se consideran parte de nosotros y nos apoyamos mutuamente”, concluyó.
