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Maestra y alumna crean bioplástico a base de almidón de maíz

Foto(s): Cortesía
Ana Lilia Pacheco

Ana Lilia Pacheco

La estudiante Magdalena González Pérez y la académica María Guadalupe Lomelí Ramírez, ambas adscritas al Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), modificaron la química del almidón de maíz con el objetivo de mejorar sus propiedades de resistencia y absorción de humedad para sustituir al plástico sintético.

Esto lo hicieron a través de una mezcla con químicos de grado alimenticio, es decir, solubles en agua y que no emplean solventes tóxicos, con el objetivo de reducir la cantidad de contaminantes en el proceso.

Magdalena, quien cursa la maestría en Ciencia de Productos Forestales del CUCEI, detalló que combinaron fécula de maíz y agua, y los sometieron a una temperatura y agitación constante obteniendo un gel al que adicionaron un plastificante para lograr una película flexible.

Afirmó que esta película, como la llama, tiene cerca de cinco megapascales, medida de resistencia a la tensión, y al incorporar el refuerzo plastificante se eleva hasta 14, aproximadamente, mientras que un plástico sintético convencional posee de 10 a 25 megapascales de resistencia.

Como parte de las pruebas realizadas al biopolímero, las investigadoras comprobaron que si se le adiciona fibra de caña de azúcar, bagazo de agave y paja de los rastrojos la absorción de humedad disminuye y no pierde sus propiedades biodegradables.

Explicó que los bioplásticos no son una sustancia como tal, sino que constituyen una familia de materiales plásticos con propiedades y aplicaciones específicas, derivados de materias primas renovables y/o biodegradables.

La organización European Bioplástics define a los bioplásticos como materiales plásticos que son biobasados, biodegradables o que reúnen ambas características. Son estas características las que los han convertido en una alternativa a los materiales tradicionales más contaminantes.

En el caso de los bioplásticos hechos por las ingenieras mexicanas, el material puede ser usado para empaques o recubrimientos de alimentos secos, entre otros usos.

Aún se requieren estudios para definir la manera cómo se va escalar de producción de laboratorio a la industria, pero la doctora en ingeniería forestal Lomelí Ramírez reconoció que el biopolímero tiene como ventaja su vida corta y que es biodegradable, y que trabajan en las mejoras en cuanto a resistencia y absorción de agua.

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