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Luchan artesanos de carrizo de Oaxaca contra los revendedores

Foto(s): Cortesía
Aleyda Ríos

Texto y fotos: Alexei García 

El sol cae como plomo en las calles del municipio de Santa Cruz Papalutla, sin importarles, los caballos transportan diversas mercancías, a su lado, caminando, van los señores con sombrero. En la calle Zaragoza, casi hasta el final de la terracería, se localiza la casa de Fortunato Martínez Cruz, uno de los artesanos de carrizo más importantes.

Una sencilla cerca divide la calle del interior de la vivienda. Al momento de llegar se escucha la música a todo volumen, música de banda, música alegre.

-Ahí donde se oye la música, es la casa- expresó una vecina de este músico, que en punto de las dos de la tarde partirá a otra comunidad para amenizar una fiesta.

Fortunato Martínez Cruz es un hombre robusto, viste una camiseta color rojo y un pantalón color amarillo, dejó a un lado su instrumento y dijo: -Dígame. Entonces comenzó su discurso sobre el arte de manejar el carrizo. Martínez Cruz es uno de los artesanos con el sentido más desarrollado de todo el municipio de Santa Cruz Papalutla.

Tiene 20 años que se dedica a esta labor, la de cortar el carrizo, prepararlo y elaborar con él diversas piezas decorativas. “Yo, la verdad, gracias a Dios, tengo un poco de arte, porque se necesita arte”, arte que con sus manos transmite al carrizo, arte del que come su familia, arte que le fue heredado de su madre, pero también de un maestro con quién tomó clases.

“Hacemos varias cositas para las personas que quieran algo”, afirmó con seguridad, la que le han dado los años, la que le dan sus manos cuando, ya sin pensarlo, moldean este elemento de la naturaleza, como si fuera plastilina, como si fuera la tierra, de donde viene todo.

A unos metros, sentada, se encuentra su esposa. También está trabajando el carrizo, con un movimiento de la mano más delicado, más pensado, más consciente. En el patio de su casa, a cierta distancia, los dos elaboran sus encargos, que llegarán a diferentes tipos de casas.

Trabajo rústico, trabajo fino

El señor Fortunato fue a un taller: “un señor que me enseñó a hacer esto, lo más fino para poder sacar más dinerito, pues la verdad con lo rústico si sale pero tiene uno que hacer bastante y ya con lo fino, con dos tres piezas que haga uno, pues ya tiene uno para la semana”, declaró.

La madre de Fortunato también se dedica a la elaboración de productos a través del carrizo, pero ella se enfoca en lo rústico. El artesano explicó que lo rústico son, por ejemplo, canastos que no llevan gran decorado, mientras que lo fino va desde cubrir una garrafa de mezcal, hasta una ventana o puerta de petatillo.

“Mi mamá hoy se fue a dejar sus canastitas, ya tiene su dinerito. Se hace una docena en tres días, ya los va a vender, ella no va a Tlacolula, una señora los lleva a Tlacolula, se los compra y ya lo va a dejar. Ahorita ya va a llegar, pero ella también está diario con esto, por que pues no hay otra chamba, ella no sabe leer, no sabe nada, directo esto aprendió, nosotros ahora porque seguimos esto también, lo captamos un poco y hay personas, ahora los muchachos de hoy ya no quieren”.

Una tradición en riesgo

Este artesano de Papalutla sabe que la continuidad de esta tradición está en riesgo, pues las nuevas generaciones ya no muestran interés en aprender. “Se les hace muy difícil, no les gusta".

Para Fortunato las cortadas en las manos son un proceso, el proceso de aprender. “Quieren hacerlo rápido  y se ve que lo hago rápido porque ya puedo. Cuando aprendí, no le digo, igual me cortaba yo, no'más con alcohol y vámonos recio, aquí no hay curitas, no hay nada".

En Santa Cruz Papalutla no todos son artesanos del carrizo, de acuerdo con este experto: “somos contados nada más… Toda esta calle nada más, lo hacemos nosotros, somos contados”.

Revendedores, "el peor de los males"

“La verdad le digo, todo esto, parece nada, pero tiene trabajo”, aseveró Martínez Cruz y considera que el principal problema de su trabajo son los revendedores, personas que acuden a su vivienda, compran por docena, regatean el precio de los diferentes productos que elabora, para después venderlos más caros.

Este artesano aseguró reconocer a los revendedores, pues son los que más regatean; pero para él, no hay insulto más grande que aquellas personas que una vez que compran sus productos, dicen que ellos mismos los han hecho con sus manos.

Ante este panorama, 20 artesanos de carrizo han creado una galería, que se encuentra en el centro de la población, en donde exponen sus piezas a todo aquel interesado.

A detalle

20 años tiene Fortunato Martínez trabajando el carrizo

2 tipos de trabajo: fino y rústico

20 artesanos agrupados en una galería

 

“Yo, la verdad, gracias a Dios, tengo un poco de arte, porque se necesita arte”. Fortunato Martínez Cruz, Artesano

 

“La verdad con lo rústico si sale, pero tiene uno que hacer bastante y ya con lo fino, con dos, tres piezas que haga uno, pues ya tiene uno para la semana”.   Fortunato Martínez Cruz, Artesano

 

 

 

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