“Las amotinadas de Miahuatlán”, un grupo de mujeres valientes de Oaxaca fueron las primeras protagonistas de la sección Mujeres en la Historia de las mañaneras de los jueves de la presidenta Claudia Sheinbaum sección que busca hacer visible la participación de las mujeres en las revoluciones sociales, así como aquellas que abrieron brecha en distintos ámbitos.
Las amotinadas de Miahuatlán protagonizaron un acto de valentía el 2 de octubre de 1811 en el cuartel de Miahuatlán para liberar a hombres adultos y jóvenes quienes habían sido reclutados por la fuerza para ser soldados.
Las mujeres armadas con palos, machetes y cuchillos de cocina lograron tomar por asalto el cuartel y liberar a los retenidos quienes eran sus hijos y esposos.
Al paso de los días se enjuició a las mujeres identificadas como las cabecillas del motín. Ellas fueron Pioquinta Bustamante, Romana Jarquín y Mónica de San Idelfonso. Las mujeres de Miahuatlán fueron algunas de las que se rebelaron contra los realistas y así contribuyeron a la causa insurgente.
Durante la mañanera el equipo de Claudia Sheinbaum explicó que esta sección recopila las historias del libro Documentos Históricos Mexicanos que el historiador zacatecano Genaro García publicó hace cien años. En éste se compila los juicios de 56 mujeres que participaron en el proceso de independencia.
El rescate y visibilización de estas historias permitirá que las niñas tengan referentes históricos en dónde verse reflejadas.
Destacaron que México está por cumplir 200 años como república y por primera vez tiene una presidenta por eso se debe de reflexionar la participación de las mujeres en la construcción del país.
Difundir la participación de las mujeres en la historia del país es esencial para la memoria colectiva.
Otra de las heroínas que fue recordada en la mañanera fue Carme Camacho acusada de deducción de tropa en Acámbaro. Ella fue sentencia al último suplicio y su cuerpo expuesto en una plaza pública con un cartelón que decía “adicta a la insurgencia”.
Un segundo caso fue María Josefa Martínez de Córdoba, Veracruz que desempeñó funciones de espía, conspiraba, planeada y buscaba recursos para la causa. Ella fue detenida liderando una gavilla de 12 hombres. Al ser enjuiciada su mayor condena fue por usar pantalones pues además de transgredir la parte política transgredió el deber ser mujeres de aquella época.
