Octavio Vélez Ascencio/Nadia Altamirano Díaz/Reforma
El coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano, Alejandro Solalinde Guerra lamentó que la administración federal esté incautando la documentación otorgada a migrantes venezolanos varados en el Istmo de Tehuantepec, para proceder posteriormente a su deportación.
“Salen de Juchitán (de Zaragoza), pero se los quitan en Acayucan (Veracruz), para después mandarlos de regreso”, asentó.
El también fundador del albergue Hermanos en el Camino de Ciudad Ixtepec, afirmó que el Instituto Nacional de Migración (INM) ha concedido oficios de salida o tarjetas de visitantes por razones humanitarias a los sudamericanos con una vigencia de siete días, para poder transitar libremente por el país en su traslado a la frontera con los Estados Unidos.
Sin embargo, expuso que el INM, junto con la Guardia Nacional, la Marina y el Ejército Mexicano, espera a los venezolanos en Acayucan para retirar la documentación y así justificar su deportación.
“Les quitan los documentos, los bajan de los autobuses y los mandan a Villahermosa (Tabasco), para después deportarlos por avión”, agregó.
De este modo, subrayó que la incautación de la documentación resulta una acción indebida e ilegal, pero sobre todo, una grave violación a los derechos humanos.
“No sé si sea una decisión del comisionado del INM (Francisco Garduño Yáñez) o de más allá arriba de (la Secretaría de) Gobernación. No quieren decir”, anotó.
Destacó que esta decisión quizá obedezca a la presión del gobierno de los Estados Unidos a la administración federal, para frenar la migración de venezolanos, a pesar de ser de la Cuarta Transformación.
“Sigue pesando mucho Estados Unidos. Podríamos decir que obedece indirectamente a la presión, aunque no se reconozca, porque el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador es impecable sobre la soberanía de nuestra nación, pero en el tema migratorio venezolano el gobierno está sometido”, remarcó.
Incluso, resaltó que personal del Departamento de Estado y de la Embajada de Estados Unidos en México realizan una supervisión constante del paso de los migrantes venezolanos por entidades del Sur al Norte del país.
“Por todos lados se hacen presentes. Los he encontrado en Tapachula, Oaxaca y en Tijuana. La presión es muy dura”, anotó.
Aunque, dijo que las caravanas de migrantes venezolanos no están llegando a México de manera espontánea o voluntaria, porque están recibiendo patrocinio del magnate estadounidense George Soros.
“Es una perversidad de los Estados Unidos, porque por un lado ofrece dólares por internet para promover las caravanas con el fin de generar problemas al presidente López Obrador y acusarlo de violador de derechos humanos, pero otro lado, está exigiendo a México que limite el paso de los venezolanos”, terminó.
Saben que llegar por tierra a Estados Unidos será sinónimo de una deportación a Venezuela, pero el hacinamiento que han vivido al dormir en calles de San Pedro Tapanatepec, donde se han aglomerado hasta 8 mil migrantes, le hizo aventurarse a llegar a la Ciudad de Oaxaca.
Con un permiso vencido que el 1 de octubre les otorgó el Instituto Nacional de Migración para tramitar un salvoconducto que les permita llegar a Estados Unidos, Yarli, Yarluzka y Erika son tres madres venezolanas que acompañadas de sus hijas, hijos y esposos, optaron por pedir ayuda económica a conductores que transitan por el crucero que forma la calle de Pino Suárez y la Avenida Niños Héroes de Chapultepec.
La travesía la iniciaron el 3 de agosto desde Venezuela, antes de que Estados Unidos intensificara su política migratoria que deporta a toda aquella persona que ingrese por tierra y con hijos a cargo, se volvió más compleja porque permanecen en la calle y no tienen dinero.
“Es más difícil porque hay que estar pendientes de que si comen o que no comen, de cambiarlos, de bañarlos,” pero sobre todo de “caminar con ellos arriba”, expresa Yarli, una mujer que a sus 22 años es madre de una niña de dos años y otra de cuatro años que el único transporte seguro que tienen es una carreola.
En un pedazo de cartón, Brian escribió una petición que muestra a cada conductor que pasa por el semáforo en rojo, en espera de alguna moneda que le permita pasar un día más con su familia en un territorio ajeno:
“Hola amiguito apóyanos por favor somos migrantes venezolanos. Dios los bendiga”, dos frases en las que Antonio centra su esperanza de seguir avanzando en un recorrido de más de dos kilómetros, para el que no hay dinero, ni pasaje de autobús, ni hotel.
En el grupo de migrantes venezolanos que llegaron el jueves en la madrugada a la ciudad de Oaxaca porque conductores de trailers aceptaron llevarlos sin cobro, viaja Antonio, quien consideró insuficientes los siete días del permiso que le otorgó el Instituto Nacional de Migración en Tapanatepec.
“Le dan a uno siete días para poder salir del país, pero uno no alcanza a salir, no estoy ni a la mitad porque ando sin plata, sin nada, me robaron entrando al país”, se lamenta.
Autoridades municipales de San Pedro Tapanatepec, a 390 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca, estiman que el número de migrantes varados en el puesto migratorio que ahí instaló el Instituto Nacional de Migración supera las ocho mil personas, principalmente de origen venezolano, quienes no podrán beneficiarse con un trabajo en Estados Unidos si ingresan de manera ilegal.
Colapso en Ciudad Juárez
Autoridades de Chihuahua advirtieron de un posible colapso de las instituciones en Ciudad Juárez por el retorno masivo de venezolanos tras nuevo acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos.
La ciudad fronteriza recibe a diario aproximadamente 200 migrantes originarios de Venezuela, los cuales el Gobierno de Estados Unidos retorna.
A quienes son regresados, se les suma otros venezolanos más que llegan desde el sur de México a esta frontera con el propósito de entregarse a la Patrulla Fronteriza para pedir asilo político.
"Nos están llegando a Ciudad Juárez más o menos 200 venezolanos diarios, prácticamente en los últimos cuatro días", indicó César Jáuregui, Secretario General de Gobierno del Estado.
"Y se van a hacer las gestiones diplomáticas necesarias para ver si resulta posible detener ese flujo, porque si no van a colapsar las instituciones en Ciudad Juárez, que se encargan de la cuestión de los migrantes".
El funcionario estatal comentó que actualmente se encuentran unos 250 venezolanos en las inmediaciones del Consejo Estatal de Población.
Asimismo, la Dirección de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Ciudad Juárez ha recibido a 100 personas de nacionalidad venezolana en el albergue municipal Kiki Romero, luego de que fueron retornados de los Estados Unidos a México bajo el Titulo 42.
