Por Redacción Noticias
En Oaxaca, el conflicto dejó de ser noticia para convertirse en rutina. Ya no irrumpe: se instala. Bloqueos, cierres, protestas. La escena se repite con una precisión casi litúrgica, como si formara parte de un calendario no escrito donde la tensión social es, más que excepción, una constante.
