Con la reciente noticia sobre la salida de la orden religiosa de los Jesuitas del estado de Oaxaca, y particularmente del templo de la Inmaculada Concepción (conocido popularmente como la Compañía de Jesús), ha generado dudas entre los oaxaqueños sobre quiénes son los Jesuitas y su historia en Oaxaca; aquí te contamos.
Según un reporte publicado por esta misma casa editorial, partirán de la ciudad el próximo 20 de diciembre de 2024, entregando el Templo de la Inmaculada Concepción a la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca. En propias palabras de Luis Gerardo Moro Madrid, quien preside la orden, la despedida que le dan a la ciudad es debido a:
"Porque cada vez somos menos para cubrir las obras donde sirven a la Iglesia en México y responder a los nuevos desafíos planteados en el país", “El Espíritu, hoy nos invita a reforzar otros lugares donde estamos, pero también, ir a aquellos destinos donde la Iglesia apenas está incursionando, especialmente en procesos de paz” afirma.
Esta es la historia de los Jesuitas en Oaxaca
La historia de la Compañía de Jesús en Oaxaca comienza en el año de 1579, cuando los primeros jesuitas llegaron a Oaxaca desde España con el propósito de evangelizar y establecer un sistema educativo, los jesuitas, conocidos por su enfoque en la educación y la labor social, fundaron en Oaxaca el Templo de la Compañía de Jesús, uno de los primeros centros que promovieron la enseñanza y el fortalecimiento de la fe católica en la región, ubicado en la periferia del zócalo de la ciudad.
Algo que destaca de esta orden religiosa es sin duda su empeño en establecer un sistema educativo, tanto para los criollos como para los nativos, por lo que se adaptaron a las culturas locales, dedicándose a aprender lenguas nativas como el Zapoteco y el Mixe.
Uno de sus mayores legados fue la creación de escuelas y centros educativos, en las cuales no solo enseñaban religión, sino también artes, ciencias y letras, abriendo puertas tanto a indígenas como a españoles y buscando fomentar la integración social. Además, sus misiones se convirtieron en focos de producción artística y arquitectónica, dejando una huella clara en el paisaje urbano de Oaxaca. La mezcla de estilos europeos e indígenas se puede ver en iglesias como la de Santo Domingo de Guzmán.
Asimismo, en el ámbito social y económico, la orden religiosa implementó en el estado nuevas técnicas, promovieron cultivos como el trigo y la caña de azúcar. Además, su compromiso con el bienestar de las comunidades contrastaba con la brutalidad de algunos encomenderos, los Jesuitas defendieron los derechos de los pueblos originarios, lo que les valió el respeto y la lealtad de muchos.
Sin embargo, en 1767, los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios bajo el dominio español, incluyendo Oaxaca, por órdenes del rey Carlos III, debido a la influencia política que había adquirido la orden y su lealtad al Papa, lo que se percibía como una amenaza para el poder monárquico. Esta expulsión interrumpió su labor educativa y pastoral, dejando un vacío en las instituciones que habían establecido.
Regreso de los Jesuitas a Oaxaca
La Compañía fue restaurada en 1814 y los jesuitas pudieron regresar a Oaxaca, aunque con limitaciones debido a las políticas anticlericales del México independiente. No fue sino hasta finales del siglo XIX y principios del XX que lograron recuperar su influencia en el ámbito educativo y social.
Aun cuando falta poco más de un mes para la partida de los misioneros en Oaxaca, el superior de los Jesuitas aquí en Oaxaca, el Padre Rafael Aguayo pide a los feligreses que; “No nos dejen solos en este corto tiempo, aún faltan momentos de agradecimiento de nuestra parte para ustedes. Gracias infinitas a todas las personas que son parte de esta historia entre ustedes y la Compañía de Jesús.” concluye.
