En el municipio de Santo Domingo Tehuantepec, la cancelación del taller “Elabora tu kit forense” dejó al descubierto un debate que trasciende la polémica inmediata. La iniciativa, planeada como parte de las actividades por el Día Internacional de la Mujer, proponía que las participantes reunieran información personal —huellas dactilares, muestras biológicas, fotografías recientes y documentos— para facilitar su identificación en caso de desaparición. Sin embargo, la convocatoria fue retirada tras críticas de colectivos feministas y organizaciones civiles que consideraron la propuesta revictimizante en un contexto donde la responsabilidad de garantizar seguridad corresponde al Estado.
Críticas de activistas y colectivos feministas
Las voces críticas argumentaron que enseñar a las mujeres a prepararse para una eventual desaparición no aborda las causas estructurales de la violencia. Activistas señalaron que la prioridad debe ser fortalecer políticas de prevención, investigación y acceso a la justicia.
“No se puede normalizar la idea de que las mujeres deben planear su identificación como si la desaparición fuera un escenario inevitable”, expresaron en redes sociales.
El debate evidenció la tensión entre iniciativas de autocuidado y la exigencia social de respuestas institucionales más robustas frente a la crisis de seguridad.
Contexto estadístico: feminicidios y desapariciones en Oaxaca
El contexto refuerza la sensibilidad del tema. Según datos de organizaciones civiles:
- En 2025, Oaxaca registró 81 feminicidios, un reflejo de la persistencia de la violencia de género.
- Las desapariciones suman alrededor de 760 personas no localizadas hasta 2026, un incremento del 81.8% entre 2022 y 2025, pasando de 418 casos a cientos de expedientes abiertos.
Estos números muestran que las mujeres y sus familias enfrentan riesgos reales y cotidianos que no pueden ser mitigados únicamente con herramientas de identificación personal.
La denuncia de Becky Bios
La controversia escaló cuando Becky Bios, creadora del concepto de kit forense ciudadano, denunció que el municipio utilizó su proyecto sin autorización. Bios explicó que su iniciativa surgió como parte de una investigación académica y social orientada a apoyar procesos de identificación en situaciones de crisis, pero que requiere consentimiento y rigor académico para su aplicación.
“Exijo una disculpa pública; no fui invitada ni autorizo el uso de mi trabajo”, declaró.
Su postura abrió otro frente en la discusión: la distinción entre herramientas comunitarias de apoyo y su apropiación institucional sin reconocimiento.
Cancelación y reacción del ayuntamiento
El ayuntamiento retiró la convocatoria, aunque no emitió una postura inmediata sobre las acusaciones de plagio ni sobre la pertinencia del taller. Organizaciones de derechos humanos aprovecharon la coyuntura para insistir en que las políticas públicas deben centrarse en la prevención de la violencia, y no en trasladar la carga del riesgo a las víctimas.
¿Qué lleva un kit forense?
El “kit forense ciudadano” busca que la persona o su familia resguarde información clave que facilite su identificación si llegara a desaparecer. Generalmente incluye:
- Cabello con raíz y uñas cortadas
- Muestras de saliva
- Fotografías recientes
- Copias de documentos oficiales
- Huellas dactilares
- Señas particulares como tatuajes o cicatrices
En ámbitos profesionales también existen kits especializados, como kits de criminalística de campo, kits forenses médicos y kits digitales, utilizados por peritos para la recolección de evidencia y análisis en investigaciones legales.
Un llamado a la prevención real
Especialistas advierten que, aunque herramientas como el kit puedan ser útiles en contextos de búsqueda, su implementación sin acompañamiento institucional adecuado puede enviar un mensaje contradictorio: transferir la responsabilidad de la seguridad a la víctima.
“El desafío consiste en combinar herramientas de apoyo con políticas que ataquen las causas de la violencia”, señalan expertos en derechos humanos.
La controversia en Tehuantepec deja preguntas abiertas sobre cómo abordar temas sensibles en espacios públicos. Más allá del taller cancelado, el episodio refleja la urgencia de estrategias integrales que garanticen seguridad y justicia, en un estado donde la violencia contra las mujeres y las desapariciones alcanzan cifras preocupantes.
