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Juan Diego, otro topo oaxaqueño

Foto(s): Cortesía
Redacción

Juan Diego Hernández Gopar, Técnico en Urgencias Medicas (TUM) y rescatista del Escuadrón Organizados en Rescate y Atenciones Medicas (ORAM), es otro de los héroes que participó en labores de rescate en estructuras colapsadas y espacios confinados, tras los sismos registrados el siete de septiembre el Istmo de Tehuantepec, y el del 19 del mismo mes en la Ciudad de México.

 

El estar en dos espacios en el que la naturaleza mostró su gran poder y lo que puede provocar en tan sólo un abrir y cerrar de ojos, le dejó claro lo pequeños que somos para contenerla.

 

 

“Estas experiencias, me hicieron crecer más como persona, al poder aportar un granito de esperanza a nuestros hermanos mexicanos que nos necesitaron como rescatistas, donde trabajamos de manera coordinada con otros integrantes del Escuadrón ORAM, en el caso del Istmo y con otros a nivel nacional en el corazón de nuestro país”, mencionó.

 

 

Al despertar del pasado ocho de septiembre y escuchar por la radio la desgracia que caía sobre los hermanos del Istmo de Tehuantepec, la cual era la zona más devastada, provocó que tanto Hernández Gopar y otros integrantes del Escuadrón ORAM, se prepararan para la salida hacia ese destino.

 

 

“Inmediatamente nos pusimos a la orden de mi primo Abel Canseco Ayuso como director de rescate de nuestra agrupación para viajar hacia el lugar y poner en práctica lo que hemos aprendido en los cursos y manuales que hemos leído”.

 

 

 

 

 

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En la Ciudad de México.

 

 

Al llegar al lugar, se encontraron con una pequeña Babel, en la que se confundía el zapoteco con el castellano; los gritos, la tristeza, el llanto y un panorama desolador en cada metro, calles, esquina, comunidad.

 

 

Inician trabajos

 

 

Sin importar las inclemencias del tiempo, él junto con sus compañeros iniciaron las labores de rescate, la remoción de material, recibiendo el encargo de los familiares, que sacaran al abuelo, la madre, la niña, el pequeño que habían quedado sepultados.

 

 

Las horas de trabajo, no importaban, su objetivo siempre fue el de rescatar a las personas y si estaban vivas, mucho mejor, en una labor en la que puso en practica los conocimiento adquiridos en el curso de “Espacios Confinados” que le fue impartido por los Topos Azteca.

 

 

Después, regresó por algunos días a su casa, cuando de nueva cuenta, el 19 de septiembre, la Ciudad de México fue herida de nueva cuenta, minutos después que se había realizado un simulacro para recordar la tragedia que enlutó miles de familias, 32 años antes.

 

 

De nueva cuenta, salieron los primos, llevando lo indispensable para llegar a la Ciudad de México, así como la valentía para enfrentarse a un gigante herido, “me asombró el gran lazo de hermandad de todas las personas que nos ayudaban a cargar escombros mano a mano para poder hacer mas rápida la labor”.

 

 

Las noches eran frías, pero el trabajo lo hacían no pensar en ese pequeño detalle, estaba concentrado, al igual que los cientos de topos que llegaron para levantar poco a poco, las pesadas lozas, en busca de un signo de vida.

 

 

 

 

 

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Escuadrón ORAM, orgullosamente, oaxaqueño.

 

 

"La verdad, fue triste ver todas las casas y edificios destruidos y saber que en el interior había personas con vida y otras que por desgracia no lograron sobrevivir la desgracia, que minutos antes del terremoto, se encontraban en las calles, planeando su futuro, el cual en unos cuantos segundos, cambio radicalmente”, destacó.

 

 

El gran corazón mexicano

 

 

Indicó estar asombrado del gran corazón de todos los que vivimos en este estado y en el país, porque, dejando fuera sexo, corriente política, religión, todos se entregaron a ayudar al más necesitado, ya sea con una palabra de aliento, con ayuda de víveres, herramientas, “aportando no lo que les sobraba sino lo que necesitaban, pero conscientes que había personas que estaban en peores condiciones.

 

 

Hoy, de nuevo se encuentra en la ciudad de Oaxaca, no para alardear de su trabajo realizado en estas dos ciudades, sino, para continuar atendiendo las emergencias que se presenten en la entidad y el país, portando orgullosamente el uniforme del Escuadrón ORAM.

 

 

“Me enorgullece ser mexicano que a pesar de todas las situaciones siempre sabemos levantarnos”, concluyó.

 

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